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SáBADO 1 DE JUNIO DEL 2002 / EDICION No. 22746 / ACTUALIZADA 02:45am
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Un milagro de Sor María Romero

María Teresa Porras de Delgadillo
conadels@nic.gmbmnet

Conocí a Sor María Romero allá por 1962, estaba yo recién casada y el Señor me había regalado por hija un ángel con muy serios problemas de cerebro, y ella, Sor María, visitaba de vez en cuando el Colegio María Mazzarello, y mi madre que la conocía y quería mucho iba conmigo y con la niña a verla; también otra vez fuimos a Costa Rica a visitarla y a pedirle oraciones por todos nosotros. Siempre me llamó la atención su serenidad y esa paz que le transmitía a uno.

Pasaron los años, murió mi hija, murió Sor María en olor a Santidad, comenzó su proceso de beatificación y salió a luz un libro de su vida con cantidad de detalles y milagros desconocidos para muchos de nosotros, y comenzamos en mi casa a rezarle como lo que es: una santa; se enfermó mi marido con una úlcera de duodeno que en pocos días lo puso todo paliducho y tuvimos que ir a hacerle una endoscopia, pues tenía varios días de tener heces negras que el laboratorio había confirmado era sangre, comenzó él a rezarle a Sor María pues si seguía así tendrían que operarlo y al llegar al examen, el doctor le dijo que ya no estaba sangrando y que se había salvado de la operación.

En ese tiempo quisimos publicar el milagro pero la desidia y complicaciones de la vida nos hizo posponerlo; se enfermó de nuevo mi marido esta vez de problemas cervicales, se operó precisamente un 7 de julio, aniversario de la muerte de Sor María, la operación no fue exitosa, pero no es ése el caso, por tensiones y medicamentos comenzó la famosa úlcera a sangrar, y por su condición ahora más delicada, hubo de nuevo que hacerle una endoscopia, nosotros siempre rezándole a Sor María y recordando que estábamos en deuda con ella por no haber en aquel entonces publicado su milagro; pues nos lo hizo de nuevo ¡ya no estaba sangrando!” y nos evitamos una operación que hubiera sido fatal para él en el estado de invalidez y debilidad en que se encontraba, todavía quedó una duda pues sus recuentos de sangre seguían bajando y se le hizo una nueva endoscopia y de nuevo también Sor María nos volvió a favorecer con un examen negativo.

Él todavía necesita de muchas oraciones e intervenciones de nuestra santita, pero no pararemos de rezarle hasta que nos consiga del Señor el enorme milagro que necesitamos.

Tel.: 278-3302 Apartado Postal 1832 Mga.  
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