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SáBADO 1 DE JUNIO DEL 2002 / EDICION No. 22746 / ACTUALIZADA 02:45am
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Mujeres de Santa Lucía procesan el “café ranchero”

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.Un grupo de mujeres del municipio de Santa Lucía, en Boaco, hace esfuerzos por crear una miniempresa de procesamiento y comercialización de café tostado, para lo cual han comenzado a manufacturar el producto de forma artesanal, pero se plantean industrializarlo y sacarlo al mercado con el nombre de “café ranchero”

Tras obtener el café, las mujeres de Santa Lucía procesan el grano y tratan de obtener un empaque de calidad para comercializarlos en el mercado local.

 

Auxiliadora Martínez
CORRESPONSAL/ BOACO
departamentos@laprensa.com.ni

A partir de febrero de este año, las mujeres originarias de diferentes comarcas, con más de 14 años de existir como grupo, lograron obtener la personería jurídica de la Cooperativa Agropecuaria de Crédito y Servicio (Coopacreser), las que aspiran constituirse en empresarias del café.

Mariana Mendoza, presidenta de la cooperativa, refirió que comenzaron a trabajar con 6 quintales de café, procesándolo a través del tostado y molido, luego lo empacan, después lo venden en las pulperías de la localidad. Señaló que carecen de selladora, pesa y bolsas para el empaque del producto.

Mendoza manifestó que en vista de las limitaciones que enfrentan, gestionan financiamiento para la compra de un tostador y un molino pequeño.

“Actualmente no tenemos una bolsa diseñada para la comercialización del café, por eso lo estamos vendiendo en bolsitas de plástico transparente”, justificó la pequeña productora.

La idea de crear una miniempresa surgió el año pasado, a raíz de que se formó la Cooperativa de Pequeños Caficultores de Boaco (Coopecafé), la cual se va a encargar de exportar el café de primera, “entonces nosotras vamos a procesar el café de segunda y tercera calidad”, dijo Mariana.

PROBLEMAS NO LES IMPIDIERON SEGUIR ADELANTE

La presidenta de la cooperativa relató que para llegar hasta donde están, han tenido que pasar por una serie de obstáculos, comenzando desde el hogar, “porque muchas veces a los maridos no les gusta que uno ande en organizaciones. Pero a pesar de todo y aunque con un poco de miedo, hemos venido luchando, para salir adelante algún día. Fue así que nos integramos 12 mujeres al inicio y ahora somos 28”, aseguró la dirigente campesina.

Otra de las dificultades es que no teníamos un local donde reunirnos, a veces nos prestaban la llave de la escuela y otras veces nos reuníamos debajo de unos palos de mango, pero nunca dejábamos de reunirnos”, sostuvo Mendoza.

ALCALDE LEGALIZA PROPIEDAD

“En el año 1996 comenzamos a luchar por conseguir un local para reuniones y para las capacitaciones existía un rancho que estaba abandonado, que era utilizado por un grupo que hacía artesanías de cabuya que pertenecía a la comunidad. Estaba destruido y abandonado, por eso procedimos a elaborar una carta dirigida al alcalde de ese entonces. En ella le solicitamos la donación del inmueble y él nos legalizó la propiedad”, puntualizó la presidenta de la cooperativa.

Añadió que a través de sacrificios han logrado salir adelante, pese a las dificultades que a lo largo de los 14 años de existir han tenido que enfrentar, como la falta de financiamiento, pues la falta de legalidad era un impedimento para recibir beneficios con algún crédito para trabajar.

Actualmente ofrecen servicio de alimentación en actividades que se realizan en el centro de capacitación, “hicimos un préstamo a la Cooperativa Comusal para mejorar las condiciones del local y parte del dinero que recogemos por el alquiler lo ocupamos para pagar la deuda”, destacó Marina Rivas, vicepresidenta de Coopacreser.

“Al inicio comenzamos a trabajar con huertos familiares para el consumo de la familia, a través del Programa de Campesino a Campesino de la UNAG, en el cual aprendimos una serie de técnicas que nos han permitido salir adelante junto con nuestras familias”, aseguró Zoila Martínez, fundadora del grupo de mujeres de Santa Lucía.

Doña Zoila, de 66 años, de edad, originaria de la comarca Los Rivas, manifestó que estar organizados es importante porque les permite tener conocimiento en diferentes aspectos, como en la reforestación y creación de viveros de plantas de diferentes especies para preservar las fuentes de agua, recalcó.

MUJERES DE "ÑEQUE"

Las 28 socias de la Cooperativa Coopacreser trabajan de diferentes formas. Algunas de ellas son pequeñas productoras de café que se dedican a la siembra de este rubro, otras tienen huertos familiares para la alimentación de sus hijos y dos son parteras que trabajan con medicina natural.

Entre las mujeres de la cooperativa hay una que es artesana que se dedica a la elaboración de alfombras de mecate, hay productoras de granos básicos que siembran maíz y frijoles, otras se dedican a la crianza de gallinas. Éstas trabajan de forma individual, con un fondo revolvente.

También en el grupo hay costureras y una capacitadora. Mientras en el servicio de alimentación que ofrecen en el local de capacitaciones de la cooperativa trabajan todas de forma rotativa, con el fin de que todas tengan la oportunidad de obtener algún beneficio, ya que se les paga el día de trabajo, señaló Marina Rivas, vicepresidenta de la cooperativa.  
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