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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 27 DE NOVIEMBRE DE 2004
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Entrevista
Bárbara Jacobs: “Creo en el lector,sin edades ni sexo”

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.La novelista mexicana habla de Juego limpio, una serie de ensayos de la literatura de algunas escritoras

Bárbara Jacobs.

 

Marta Leonor González

Lo que Bárbara Jacobs, recuerda con mucha sorpresa acerca de su primera visita a Nicaragua en 1979, es el calor y las lluvias: que aparecían pronto y desaparecían pronto. Luego agrega que cuando escucha la palabra, Nicaragua, lo primero que viene a su mente son los amigos. Ahora dice que está releyendo a Coronel Urtecho, y su Rápido tránsito, lectura que la llena de mucho placer literario y le da vida.

Comenta que tiene muchos amigos en Nicaragua, como Claribel Alegría, a quien estima como gran amiga, gran poeta y narradora y enfatiza “también, por supuesto, es admirable su firmeza por lo que hace al deseo de justicia social en el mundo”.

Jacobs se declara admiradora de Nicaragua y dice que tuvo la fortuna de viajar con Augusto Monterroso (su esposo) al país en los años ochenta, lo que para ella representó una riqueza en todos los sentidos. No ha vuelto desde entonces pero asegura que la esperanza viva de aquellos años no se ha repetido.

Sus viajes al país se evidencian en algunos ensayos de su Juego limpio, publicado por la editorial Alfaguara. Es una serie de ensayos literarios en los que plasma su afición por algunos escritores y que en entrevista exclusiva expone.

En Juego limpio usted reconstruye un rompecabezas para revelar algunos personajes femeninos de la literatura. ¿Por qué las eligió?

Al reunir ensayos de muchos años en el libro Juego limpio no tuve en mente elegir a escritoras o escritores o temas literarios en general. El libro recoge de todo.



Mary McCarthy, publicó su novela El grupo, en 1962, una sátira cruel de aquellas primeras jóvenes que, en su ingenuidad, creyeron que podían combinar los dos mundos: el que deseaban y aquél del que eran herederas. ¿Comparte esa visión en lo que escribe?

Creo que todos partimos llenos de ilusiones y que la vida a veces cumple y a veces no. Lo que sucede con los escritores es que nos cuesta más trabajo que a otros aceptar la realidad, y por eso vivimos con mayor complejidad y desengaño que la demás gente.



La pregunta es muy general pero ¿qué representa la literatura femenina y feminista en México? ¿A qué corriente pertenece su novelística?

En México, igual que en el resto del mundo, la literatura feminista está de moda. Pero afortunadamente yo empecé a escribir antes de que esto fuera así y, por lo tanto, me liberé de esa limitación. Para mí existe la literatura a secas, sin especificidad de quién la escriba, si un hombre o una mujer.

Usted cita a Catherine Anne Porter que dice que “cuando ha mostrado sabiduría, la mayoría de los críticos le han señalado que tiene una mente masculina; pero que cuando se muestra tonta e impertinente, cosa que ella recuerda que el crítico Edmund Wilson observa en ella con frecuencia, entonces le enseñan que tiene una mente típicamente femenina”. A propósito de eso ¿cree que vivimos todavía un machismo intelectual, fascista y hasta retrógrado de parte de los intelectuales?

La cita de Katherine Anne Porter es muy divertida. Independientemente de eso, sí creo que existe un machismo en general, no sólo intelectualmente hablando, que orilla a la mujer a preocuparse por sobresalir para no ser atacada, lo cual es bueno para ella.

En mi país algunos escritores sufren cierta misoginia reflejada en lo que escriben y dicen de las mujeres escritoras, ¿en su país sucede lo mismo?

En México y, me temo, en todo el mundo, el hombre, no sólo el escritor, quiere acaparar todo y, repito, orillar a la mujer a sacar lo mejor de sí para no ser hecha a un lado.



Virginia Wolf es una creadora controversial ¿cómo ha intervenido en su formación de escritora?

Virginia Woolf es de mis autores favoritos. Admiro su inteligencia y su sensibilidad. La leo y la releo constantemente.



¿Juego limpio, qué le deja como experiencias? ¿El conocimiento amplio de la vida de estas escritoras o la reflexión misma de cómo estas mujeres crearon todo un pensamiento y una literatura?

Quise que Juego limpio reuniera casi todos los ensayos que había escrito hasta el momento y, con las apostillas, mostrar al lector cómo es la vida literaria en México y, supongo, en el resto de mundo: los problemas por los que pasa un escritor para ser publicado y conocido.



En cuanto a su ensayo Literatura para jóvenes en Juego Limpio usted plantea algunas formas de atraerlos hacia la lectura. ¿Cuáles?

Creo en el lector, sin edades ni sexo. Tengo la fortuna de que algunos de mis libros (Las hojas muertas, por ejemplo, o Las siete fugas de Saab, alias El Rizos) han sido leídos por lectores jóvenes y, sí, ha sido una gran satisfacción para mí.

EN BREVE

Nació en la ciudad de México el 19 de octubre de 1947. Ha vivido en México. Hizo estudios preuniversitarios en Montreal, Canadá y, durante casi treinta años, viajó por América Latina, El Caribe, los Estados Unidos, Canadá y Europa, en ocasiones con estadías prolongadas. Licenciada en Sicología, se recibió con una tesis sobre la risa a través de la historia y de la literatura. Ha publicado nueve libros: Doce cuentos en contra, Escrito en el tiempo (ensayos), Las hojas muertas (novela), Las siete fugas de Saab, alias El Rizos (novela), Juego limpio (ensayos), Vida con mi amigo (novela), Adiós humanidad (novela), Atormentados (ensayos) y, en coautoría con Augusto Monterroso, la Antología del cuento triste. Con Las hojas muertas (1987) obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia. Lee de todo: ficción y no ficción. Reconocería como autores que le han impactado especialmente a James Joyce, Virginia Woolf y Augusto Monterroso. Vive entregada a la literatura. Además de su propia obra, colabora desde hace once años en el diario La Jornada.  
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