ESCRIBANOS
EDICIONES ANTERIORES
LA PRENSA
OTROS SUPLEMENTOS
SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 27 DE NOVIEMBRE DE 2004
PORTADA
CUENTO NICARAGÜENSE
POESIA NICARAGÜENSE
LEXICOGRAFIA
KINO-BIO-CINE
ENSAYOS
PINTURA
MUSICA
COMENTARIO
CRITICA
Plástica
Arte en Centroamérica 1980-2003. Últimas tendencias

Foto  

Brooke Alfaro. Yuri, 2002. Vídeo de 3.40 minutos.

 

María Dolores Torres
(Historiadora de arte)

PANAMÁ

(Parte III y última)

Considerada como zona de tránsito por su posición geográfica y como “nación a la intemperie” a causa de sus fluctuaciones políticas y económicas y las continuas migraciones a lo largo de su historia —tanto pasada como presente— Panamá ha batallado por una independencia cultural hasta finales del siglo XX (Samos, 2001:21). El Canal ha sido la causa de su engrandecimiento y su tragedia, pues hasta 1999 estuvo sometida al colonialismo de los Estados Unidos. Sin embargo, pese a la continua presencia de los militares estadounidenses en la Zona del Canal, en la década de 1970 se abrieron las primeras galerías de arte en las que convergieron las tendencias más relevantes como el minimalismo, el arte Pop y el conceptual. Esta actividad creativa no disminuyó en la década siguiente y más bien floreció un importante mercado artístico, impulsado por los Bancos y las empresas privadas, pese al régimen dictatorial de Noriega (Kupfer, 1996: 77).

En la década de los noventa se perfila un panorama más definido y comienza a iniciarse una audaz experimentación desafiando el reinado de la pintura de caballete. Fue de crucial importancia en este cambio de estética, la creación de la primera Bienal de Arte en 1992 a través de la cual impusieron su presencia artistas jóvenes que no habían tenido la oportunidad de darse a conocer anteriormente. Desafiando los medios convencionales, se ubica la obra de Humberto Vélez (1965) quien realiza instalaciones con objetos de consumo y también trabaja en vídeo instalaciones. Considerado como artista neoconceptual, Vélez rebasa los límites de cualquier clasificación por su carácter versátil y por sus osadas apropiaciones de los iconos de la cultura popular panameña o del contexto global. Como consecuencia de las constantes migraciones, artistas de otros países establecen su residencia en Panamá y entre ellos destaca de manera especial Fernando Toledo (1962) con notables instalaciones en las que convergen diferentes medios de expresión: desde el dibujo en escala monumental hasta bolsas, para transfusión intravenosa, llenas de agua. Su contenido está relacionado con la contaminación ambiental y la corrupción social. Lezlie Milson (1958) y Donna Colón (1966) también forman parte del grupo de artistas residentes en Panamá, con un trabajo reconocido a nivel continental. Ambas fluctúan entre el assemblage, las instalaciones y la escultura, manteniendo, a la par de sus propuestas estéticas, una reivindicación de materiales novedosos y no convencionales. Igualmente, Emilio Torres (1944) es usuario de las instalaciones y sus “puestas en escena” están relacionadas con el arte conceptual y la escenografía teatral.

Dentro de este carácter polifacético, Iraida Icaza (1952) incursiona con éxito en la fotografía, el assemblage y las instalaciones. La fotografía artística de plantas, insectos, caracolas y otros elementos provenientes de las profundidades marinas, son cuidadosamente colocados dentro de instrumentos ópticos de su invención; utiliza espejos para multiplicar imágenes y cúpulas de vidrio par preservarlas creando una atmósfera de encantamiento al convertir en arte las Ciencias Naturales, a través de sus originales instalaciones. Isabel de Obaldía (1957), quien al igual que Icaza goza de prestigio internacional, realiza notables esculturas de vidrio a través de las cuales explora las múltiples cualidades expresivas del cuerpo humano, la complejidad de la sicología femenina y la fragilidad de las cosas.

Aunque la pintura comparte su espacio con otras expresiones, sobresalen por su lenguaje innovador Victoria Suescum (1961) quien muestra en sus cuadros una iconografía feminista, donde la mujer es un elemento protagónico junto con el doble juego de palabras que utiliza como pre-texto explicativo. Sin embargo, Roosevelt Díaz (1963) adopta un tipo de pintura más afín al gestualismo del expresionismo abstracto, utilizando drippings y fuertes texturas que encubren paisajes llenos de fuerza telúrica. Por el contrario, Braulio Matos (1968) presenta una visión muy particular de la naturaleza en composiciones que oscilan entre lo surrealista y lo abstracto, pobladas de seres fantásticos que se mueven en medio de brillantes campos de color. Eric Fajardo (1959) usa apropiaciones muy innovadoras a través de las cuales une el lenguaje con la imagen. También se vale de la fotografía para presentar conceptualmente el problema de la identidad en un mundo globalizado. Virgilio Esquina (1976), uno de los artistas más jóvenes y prometedores, recurre a la imaginería africana-cimarrona de cuyas raíces surge la “cultura conga” que, a través de su pintura, trata de preservar.

En lo que a fotografía concierne, y de manera diferente a Iraida Icaza, se destaca un grupo de artistas dedicados a la búsqueda de un nuevo lenguaje artístico. Entre este grupo, se puede ubicar la obra de Anselmo Mantovani (1951), Ramón Zafrani (1973), autor de impactantes instalaciones fotográficas, y José Antonio Arjona (1963). Los tres construyen formas y figuras, mediante la manipulación de luces, texturas y referencias cotidianas o históricas. Uno de los referentes fotográficos más notables es Sandra Eleta (1942), artista que, desde los años setenta, goza de fama internacional. Su lente enfoca de manera especial a los habitantes de Portobelo, en la Costa Atlántica panameña, y en sus imágenes presenta la relación del ser humano con la naturaleza y, con una estricta calidad técnica, registra el mundo tal como el ojo lo percibe. También realiza instalaciones fotográficas junto con el artista plástico Brooke Alfaro, centradas en el antiguo casco urbano de Panamá, a las que incorporan textos y vídeos. A partir de este trabajo, Brooke Alfaro (1949) quien durante veinte años se había dedicado a la pintura, comenzó a incursionar en el vídeoarte y sus protagonistas son los habitantes de los barrios marginales. En su obra, muestra la relación desigual entre el centro y la periferia utilizando como forma de expresión el cuerpo humano fragmentado y ensamblado como un rompecabezas, subvirtiendo el discurso tradicional para crear un efecto perturbador. Dentro de una estética postmoderna, Gustavo Araujo (1965) presenta la naturaleza de lo real centrándose en su mundo propio, presentado a través de una serie de secuencias fotográficas emparentadas con la narrativa cinematográfica y las vallas publicitarias.

Recientemente, bajo el nombre de Ciudad Múltiple, tuvo lugar una muestra de arte contemporáneo, donde catorce artistas, de diferentes nacionalidades, se apropiaron del espacio urbano, convirtiéndolo en un gran espacio alternativo e integrador. Este proyecto que partió de Gerardo Mosquera, curador del New Museum of Contemporary Art de Nueva York y de Adrienne Samos, presidenta de la Fundación Arte Panamá, llevó el arte a las calles rompiendo con la concepción tradicional de confinar el hecho artístico en el espacio cerrado de un museo, para crear una nueva experiencia estética, en la que interviene la acción participativa.

En la actualidad, el arte panameño ha experimentado diferentes lenguajes y formas de expresión que dan testimonio de su gran variedad de etnias y culturas, donde la transterritorialización ha ejercido una influencia renovadora, para construir una identidad plural a través de la propia multiplicidad.

CONCLUSIONES

A través de este recorrido por el arte centroamericano de las dos últimas décadas del siglo XX y principios del siglo XXI, se ha tratado de presentar una amplia panorámica artística y cultural, dentro de un espacio tan reducido, que ha obligado a realizar una exhaustiva selección de artistas y de obras, tratando de destacar a todos aquellos y aquellas que han mostrado en su arte una notable trayectoria. Por otra parte, el hecho de ser un área tradicionalmente excluida por los centros de poder, ha propiciado tanto un desconocimiento como una ausencia dentro del panorama artístico continental, hasta mediados de la última década del siglo XX. Sumado a esto, la carencia de una historiografía del arte realmente abarcadora, ha obstaculizado la integración de países como Belice quien hasta ahora sale de los “espacios del silencio”.

Por otra parte, los desastres naturales —terremotos, erupciones, deslaves, sequías, maremotos e inundaciones— han azotado históricamente toda la región y han contribuido a acentuar la desigualdad y la pobreza, acrecentando el estigma de la subcultura. Sin embargo, pese a las circunstancias adversas y a las exclusiones de que han sido objeto, los artistas centroamericanos, han ido conquistando paulatinamente su derecho a la historia, especialmente la mujer, quien ha salido de la marginalidad a la que secularmente la habían relegado, para cuestionar al sujeto masculino como detentador exclusivo de la creatividad.

En contraste con la situación desigual y precaria, la incidencia de la tecnología en el arte contemporáneo ha propiciado nuevas formas de comunicación y expresión a través del vídeoarte y del arte digital, confrontando las formas plásticas tradicionales, como la pintura, el dibujo y la escultura. De esta manera, los artistas centroamericanos han canalizado su creatividad haciendo uso de los multimedia, implementando “lo diferente” y reafirmando, al mismo tiempo, su propia diversidad, ofreciendo nuevas formas de resistencia ante los modelos preestablecidos. Al mismo tiempo, la generación de artistas jóvenes está desarrollando sus propuestas al margen de la cultura oficial, hecho que les ha permitido presentar una obra alejada de los límites convencionales, a la que incorporan la historia, la ecología, la antropología, la religión o la política, confrontando la realidad y estableciendo nuevos canales de comunicación y de conocimiento.

Todo este análisis sobre la cultura artística en los diferentes países del istmo, inmersos en un contexto globalizado, ha permitido verificar los aportes de cada artista en la construcción de nuevas identidades, las cuales están en dependencia de la pluralidad y la diversidad, dando inicio al cuestionamiento del monodiscurso que presentaba lo prehispánico y lo colonial como única referencia posible. Todo este descentramiento artístico de las sociedades tradicionalmente desplazadas, se ha venido gestando a partir de una descolonización cultural que ha proclamado su independencia del relato histórico excluyente, para re-escribir con propiedad su pasado distorsionado.

Aguilar, Regina (2002). Escuela Taller San Juancito. Artistas rurales de Honduras. En: Revista Atlántica, No. 31. Centro Atlántico de Arte Moderno. Las Palmas de Gran Canaria.

Cazali, Rosina (2001).El arte de los noventa en Guatemala. En: Temas Centrales, I Simposio Centroamericano. TEORÉTICA. San José, Costa Rica.

Cazali, Rosina (2003).Pasos a desnivel. Ediciones Hivos-La Curandería. Guatemala.

Danto, Arthur C. (2000). The Madonna of the Future. Farrar, Straus & Giroux. New York.

Escobar, Ticio (2001). Acerca de la Modernidad y del Arte. En: I y II Foros Latinoamericanos. MEIAC. Badajoz, España.

Evans, Richard J. (1999). In Defense of History. Norton & Company. New York.

Fusco, Coco (1999).

El performance latino: la reconquista del espacio civil. En: Horizontes del Arte Latinoamericano.Tecnos. Madrid.

Glusberg, Jorge (1999). El “otro mirar” del arte latinoamericano. En: Horizontes del Arte Latinoamericano. Tecnos. Madrid.

Kupfer, Mónica (1996). Central America. Latin American Art of the 20th Century. Edited by Edward J. Sullivan. Phaidon Press. London.

Mosquera, Gerardo (2001).

Migración y desplazamiento cultural. En: I y II Foros Latinoamericanos. MEIAC. Badajoz, España.

Pérez-Ratton, Virginia (1999). Fundación ars TEOR/éTica. San José, Costa Rica.

Pérez, David (1999). Pluralismo e identidad: el arte y sus fronteras. En: Horizontes del Arte Latinoamericano. Tecnos. Madrid.

Samos, Adrienne (2001). Arte panameño de los 90. En: Temas Centrales, I Simposio Centroamericano. TEORÉTICA. San José, Costa Rica.

Fragmento y fotografía cortesía IHNCA.  
.


---
Arte en Centroamérica 1980-2003. Últimas tendencias