Poesía nicaragüense
Wilfredo Antonio Aguirre
POR ESO TE CANTOHoy hueles a humedad, hueles a lluvia tierna, a invierno de otros inviernos; ¡Hueles a montaña recién parida!
El viento lleva y trae el aliento amarillo de tus piñales; cantan mazurquitas los pájaros que vuelan.
¡Hoy hueles a poema, hueles a tierra húmeda en mi alma, a pinol molido,
a café tostado en el comal, a tortilla y queso hueles!
¡Y tu vos de fiera salvaje ruge sobre la piedra... la piedra de mi corazón!
Por eso te canto, y te quiero, ¡Ticuantepe mi amor!
CAMINITOS
Caminitos de mi pueblo; caminitos de ilusiones herederos de mi sueños cicatrices de mi corazón.
Entre piñuelas y alambradas saltan y cantan los pajaritos; y, yo, ¡pájaro poeta! Salto y canto con ellos a lo largo del camino.
Bordeando sus laderas corren inmóviles frondosos ríos de hierba verde y monte salpicados de florecitas multicolores.
Centenares de mariposas vuelan y bailan coloreando el monte —¡florecitas en el aire!—
La tarde, cual vaca rumiante se echa sobre el pasto verde y hunde sus cuernos de oro en la capa rojiza del día que se pierde ya. 
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