Olvidan el show
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Barcelona vence 2-1 al Getafe |
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Samuel Eto´o (Izqda.) trata de controlar la esférica ante la presión de Ángel Vivar, del Getafe.
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EFE
GETAFE, MADRID.- El Barcelona se bastó de unas simples pinceladas de calidad en el primer tiempo para imponerse ayer por 2-1 en su visita al campo del Getafe, en un encuentro en el que los madrileños dispusieron en la segunda de un puñado de clarísimas ocasiones, que les pudieron haber permitido, al menos, empatar.
No deleitó el conjunto catalán con su juego, ni sus estrellas ofrecieron detalles dignos de recordar, ni tan siquiera los goles blaugranas respondieron al imaginativo trenzado de otras ocasiones, circunstancias, todas ellas, que no impidieron al Barcelona sumar los tres puntos con una cierta autoridad.
Autoridad que quedó reflejada en la efectividad rematadora exhibida por los azulgrana, que vieron cómo dos de sus tres primeros disparos a puerta acabaron en gol.
Una estadística que pudo ser, incluso, más contundente de no ser por la actuación del guardameta local Sánchez Broto, que evitó con una excelente intervención, a los seis minutos de juego, que acabara en gol un disparo de Xavi, en la mejor acción colectiva de los azulgrana en todo el primer tiempo.
Nada pudo hacer, por contra, el meta getafense en el lanzamiento de falta del mexicano Rafael Márquez, que puso a los veinte minutos el 0-1 de golpe franco, ni mucho menos ante el derechazo del portugués Deco, que culminó tres minutos después, en el 23, con el 0-2 una impresionante internada por banda izquierda de Xavi.
Contundencia que amedrentó al Getafe, que durante la primera mitad careció del brío y la audacia necesaria, que añadir a su buena colocación sobre el campo.
Algo que cambiaría completamente en la segunda mitad con la entrada en el campo de Yordi, y sobre todo, del veterano delantero rumano Gica Craioveanu.
El balcánico, consciente de su cercana retirada, afronta cada minuto que le ofrece el técnico local Quique Sánchez Flores con el descaro de un juvenil. Un “juvenil” cargado todavía de calidad, que no tiene miedo para pedir en cualquier situación la pelota, ni para combinar con cuanto compañero se le acerque.
De este modo, el Getafe, enganchado a Craioveanu, protagonizó un emocionante ejercicio futbolístico, que tuvo su culminación a los cincuenta y ocho minutos de juego, con un tanto (1-2), obra precisamente del rumano, que no desaprovechó un mal despeje de Puyol para llevar la incertidumbre al marcador.

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