DOMINGO 28 DE NOVIEMBRE DEL 2004 / EDICION No. 23647 / ACTUALIZADA 1:57 am





EL HUMOR DE



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Desapareció

Foto  
. Fajardo frente a la velocidad y astucia de Iván Calderón

Carlos fajardo fue superado ampliamente por el boricua Iván Calderón

 

Edgard Tijerino M./Enviado Especial

LAS VEGAS.- ¿Alguien pudo ver a Carlos Fajardo en el ring del MGM anoche? Confieso que lo perdí de vista después que sonó la campana llamando al primer round.

A partir de ese instante, todo el escenario fue para Iván Calderón. En mi tarjeta, ganó todos los asaltos, y de seguir peleando eternamente, difícilmente Fajardo podría arrebatarle uno.

El triunfo del pequeñísimo boricua fue por aplastante superioridad.

Ni siquiera se enteró que Fajardo era zurdo, y que tenía punch amenazante. Bueno, algunos swings del nica que silbaron encima de su cabeza o frente a su rostro, fueron verdaderamente violentos, pero al vacío.

Un púgil sin recursos y sin ideas. Eso fue Fajardo a lo largo de 12 asaltos que fueron como 12 estaciones de un interminable calvario.

No se puede buscar un cinturón mundial peleando al desnudo.

Inutilizado por completo, Fajardo cayó en lo grotesco con algunos gestos inapropiados, llamando a Calderón a fajarse.

Pero, ¿cómo?, si el fajador, el pegador, el cazador, el retador, era él, no el boricua.

Ese fue un síntoma del terrible desconcierto en que el nica se vio sumergido.

Mientras Calderón sabía lo que hacía y se movía incansablemente deteniéndose sólo para ensayar precisas descargas culminadas con su efectiva derecha, Fajardo estuvo persiguiéndolo sin la menor creatividad, deslizándose de frustración en frustración.

El pinolero nunca encontró la forma de golpear al cuerpo de Calderón, quien se aburrió de pasar golpes, cambiar de perfil, entrar y salir con sus combinaciones, y calibrar a su antojo la marcha de las tarjetas.

Un curso de boxeo fue lo que ofreció Calderón aprovechando todas las ventajas que le concedió un púgil todavía muy verde para ser proyectado a una exigencia tan grande.

El ritmo de Calderón fue a ratos enloquecedor, dejando al descubierto la ingenuidad del nicaragüense. El Campeón realizó un trabajo pulcro de artista inspirado.



SIN MILAGROS

Se pensó en un milagro, pero eso hay que forzarlo, y el boricua Iván Calderón logró robarle toda la energía a Carlos Fajardo, reduciéndolo a la mínima expresión.

Al caer el telón, el grande era Calderón y el pequeño, Fajardo.

Sigo preguntando ¿alguien lo vio en el ring?

Desapareció desde muy temprano inutilizado por la habilidad, frialdad y precisión de Calderón.
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