DOMINGO 28 DE NOVIEMBRE DEL 2004 / EDICION No. 23647 / ACTUALIZADA 1:57 am





EL HUMOR DE



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Masatepe
Moldeando y enhebrando en La Meseta de los Pueblos

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. Atractivos, vistosos y curiosos por su variedad y estilo, resultan los muebles de ratán, mimbre o madera, elaborados por los artesanos de la llamada Meseta de los Pueblos, en Masaya. En los corredores de la hilera de pueblos entre Noquinohomo, Nandasmo y Masatape, se exhiben despertando el interés de los turistas nacionales y extranjeros
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Un toque de barniz permite a los muebles el brillo deseado.

 

Miguel Floresfotos: C. Cortez/Corresponsal

Masatepe significa lugar de los venados. Proviene de la lengua chorotega, nahuatlaca o antiguo mexicano, formado por las voces: masatl, que significa venado; y tepic o tepetl, cerro o lugar

MASAYA.- Las manos creativas e ingeniosas del artesano de la Meseta de los Pueblos, moldean bellos muebles que adornan infinidad de salas nicaragüenses, y en la hilera de pueblos del departamento de Masaya se exhiben en los amplios corredores, siendo un atractivo para turistas nacionales y extranjeros.

El frescor de los bosques coadyuva a la estadía del visitante, que también es atraído por los coloridos jardines que ofertan diversidad de plantas a lo largo de cinco kilómetros, entre los municipios de Niquinohomo, Nandasmo y Masatepe. En ese trayecto, y a orillas de la carretera, están a la vista unas 150 pequeñas tiendas que tientan al comprador menos impulsivo. Igualmente destacan las artesanías tipo precolombino.

La primera sensación que despierta en el turista que visita ese corredor turístico, es admirar la variedad y calidad de muebles, pero el extranjero va más allá de ver un simple mueble, la curiosidad atrapa el interés de aprender la fabricación manual o artesanal.

Muchos artesanos se enorgullecen de que sus talleres representan la cuna de la manufactura artesanal de muebles. Cada uno revela la ingeniosidad al fabricar muebles, el amor y vocación hacia un arte propio de la Meseta de los Pueblos, así como el secreto de atraer a los turistas extranjeros.

Con más de 40 años de tradición familiar, el señor Oswaldo López, artesano de Nandasmo y propietario de la mueblería San José, describe su oficio como el arte de elaborar el mueble a mano con matices artísticos, lo que constituye una obra maestra con detalles diferentes de la artesanía de barro y cerámica. Con taladro, formón y cepillo en mano, de la madera crean una obra de arte magistral.

Basta con aproximarse a los talleres de los ebanistas masayenses, para olfatear el aroma de la madera y del barniz que permite el brillo del mueble. Uno de los más representativos de Nicaragua es la silla mecedora “abuelita”.

Los 13 trabajadores del taller de Oswaldo se afanan en crear los muebles al mejor gusto del cliente. En “abuelitas” han innovado gran variedad y son las más cotizadas.



TECNIFICÁNDOSE

Para mejorar la calidad del producto y abrirse campo en la comercialización, los artesanos masayenses han introducido en esta industria, la tecnificación, obteniendo medios de trabajo como tornos, cámaras de secado, entre otros. “Se ha mejorado el mueble a través de proyectos de tecnificación, certámenes locales de calidad e incluso, a nivel internacional. Las cámaras de secado atraen más turistas, así como las pequeñas tiendas a orillas de la carretera, y los precios accesibles, pero lo más atractivo es la variedad de diseños, sumado al clima fresco y agradable”, es lo que percibe el artesano Oswaldo López, del turista europeo y norteamericano.

El último censo de la Cámara de Madera y Muebles de Los Pueblos, contabiliza 350 talleres fabricantes de muebles entre Niquinohomo, Nandasmo y Masatepe; sólo en Nandasmo hay 120 y en Masatepe 180.

Los muebles de ratán y mimbre, son los que tienen mayor acogida, y en menor grado los de madera, cuyo destino también es el mercado europeo y norteamericano.



MASATEPE PROYECTA SU TRADICIÓN HACIA EL TURISMO

La visión de la municipalidad masatepina es presentar la localidad como un destino turístico, integrando las delicias gastronómicas como la tamuga, cajeta, sopa de mondongo y el nacatamal.

Asimismo, promociona las tradiciones autóctonas como los sombreros de pita y el petate, y la cultura del folclor. Igualmente los esfuerzos están dirigidos a motivar la inversión en infraestructura hotelera y un mirador, para albergar a los turistas.

El alcalde masatepino, Boris Gutiérrez, considera que la combinación de las virtudes del municipio y los talleres de muebles es una tentación difícil de resistir, por eso hace conciencia en los artesanos hacia la tecnificación y a mejorar la calidad para explotar el potencial turístico.

“Ese potencial lo medimos registrando la visita de tres mil vehículos mensuales al municipio, curiosos por apreciar los muebles de mimbre y ratán. En los próximos meses se instalará el mercado de exposición de muebles en la antigua estación del ferrocarril”, asegura el edil.

Explica que la Alcaldía trabaja en la búsqueda de propuestas turísticas conjuntamente con el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), a fin de desarrollar también la red de comercialización; y la búsqueda de financiamiento con instituciones extranjeras.



MUEBLERÍA JOHANA TRASCIENDE LAS FRONTERAS

Juana Guevara Hernández, propietaria de la mueblería Johana, ubicada del costado sur de la Escuela Veracruz, en Masatepe, cuenta que su familia se dedica a elaborar muebles desde hace 80 años para comercializarlos en el mercado nacional e internacional. “Por excelencia utilizamos cedro real para hacer sillas, camas, cunas, comedores, roperos o lo que el cliente pida, por lo laborioso de las piezas los precios oscilan entre los tres y cinco mil córdobas", indica Guevara.

Guevara refiere que los muebles son secados al horno y contienen un 12 por ciento de humedad que le da mejor calidad y acabado, cumpliendo así las exigencias del secado estipulado en los estándares internacionales.

"Tardamos en fabricar el juego de muebles de seis piezas unos 15 días, primero se compra la madera y se seca al horno, posteriormente se lija, barniza y sella, para después confeccionarlo y tejerlo, utilizando 700 pulgadas de madera, a un costo de producción de 1,500 córdobas", precisa Guevara.



TRES DÉCADAS APEGADO A LA MADERA Y FORMÓN

Manuel Antonio García, cuenta con 30 años de trajinar en el arte manual de elaborar muebles. Se inició en 1974, cuando tenía 24 años, en una mueblería capitalina. Actualmente tiene 54 años y por la destreza y habilidad alcanzadas, elabora una silla de ratán en tres días.

"Empezamos rayando un tablón de madera, cortamos la pieza en la máquina sin fin, se descanta (recorta las orillas), se enrolliza y tornea, y en 15 días termino seis piezas de muebles ratán", detalla García.

"La parte más difícil de la fabricación de muebles, es cuando la madera está mojada, el tiempo es lluvioso y son encargos, por la presión del tiempo se dificulta el trabajo, aunque al año produzco 60 juegos", asegura el artesano que desde hace 13 años trabaja en el taller de doña Juana Guevara. El artesano considera que a los turistas les llama la atención la calidad y acabado de los muebles, y muchos han solicitado enseñarles el arte de fabricarlos, además la seguridad de la ciudad brinda buenas condiciones.

Villaneth Marenco, dueño del taller conocido como la Mueblería de los Marenco, en Masatepe, nos muestra el arte del tejido de mimbre que, según él, sirve de anzuelo a los turistas curiosos por conocer la práctica manual.

Marenco asume que fabricar muebles implica atraer al turista a comprarles, porque es el mejor que paga y exige calidad, y desde luego, considera que las artesanías son una especie de imán a los turistas.

"A mí me visitan extranjeros con la curiosidad de llevarse el mejor estilo y aprovechan para darlo a hacer, porque son artesanales netamente. Ese es el propósito del cliente de llevárselo echo a mano y no a base de máquinas", valora Marenco.

Nelson Linares Calderón, asegura que los muebles exclusivos de Masatepe lo convierte en referencia turística, con novedosos diseños como su más reciente creación llamada la "Botella de Champán", elaborada con mimbre extranjero, tejido a mano en un lapso de 15 días. Ese producto cuesta 800 dólares, y recientemente ganó el primer lugar en mimbre, en el certamen del mueble en Masatepe. La novedosa creación es una a de descanso para parejas.

A la altura del kilómetro 50, a unos 500 metros antes de llegar a Masatepe, ha una parada obligatoria para regatear las creativas y novedosas piezas que ofrecen los artesanos.
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