DOMINGO 28 DE NOVIEMBRE DEL 2004 / EDICION No. 23647 / ACTUALIZADA 1:57 am





EL HUMOR DE



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Cosas veredes Sancho amigo
Una visita con María José y las coplas de Olga Bravo

Foto  
. Estaba como jugando a la dama veleidosa y coqueta frente al lente de René. Con el cuaderno de versos —a manera de abanico— se cubrió el rostro, pero dejando visibles sus dos ojos pícaros... “Eso es lo que no me gusta de los periodistas”, dijo. Tuvimos que asediarla juntando los ruegos de María José Bravo, y al fin cedió

Doña Olga Bravo Miranda posa al lado de la camioneta de LA PRENSA, tras habernos deleitado con sus versos y coplas.

 

Mario Fulvio Espinosa

¿Esto va a salir en qué?, preguntó.

En el periódico LA PRENSA -le explico-. Nuestra labor es encontrar a la gente más interesante, singular y noble de nuestra Patria y dar a conocer esos valores humanos a todo nuestro pueblo.

Sí doña Olguita -interviene sonriente María José-, yo le conté a don Mario Fulvio que usted heredó, junto con su primo “Nelo” Bravo, el ingenio de sus antepasados, que escribe poemas y coplas que han dado fama a Santo Tomás.

Decidida, doña Olga Bravo Miranda baja el cuaderno y se enfrenta a René:

Bueno, está bien, tómame fotos, pregunten, hagan lo que quieran. (Galana, desliza la blanca mano sobre los cabellos, se acomoda mejor en el asiento y sonríe).

Soy prima-hermana de “Nelo” Bravo, sé toda su vida y milagros.

(Está en empatía con nosotros, baja el cuaderno y se dispone a leer).



¿Cuál era el nombre de Nelo Bravo?

Se llamaba Cornelio Bravo Gónzalez, era hijo de Cornelio Bravo, hermano de mi papá. Yo soy prima-hermana de Nelo.



Antes de que me lea sus versos, dígame: ¿Cómo fue que Nelo Bravo se dedicó a la poesía? ¿era un intelectual? ¿un autodidacta?

Pues le voy a decir, los Bravo no somos personas preparadas, lo que pasa es que esto de la poesía folclórica nos viene como un don que tenemos, de cualquier palabra que usted me diga yo le puedo hacer un verso o una ‘bomba’. Dicen que nuestros padres, el de Nelo y el mío, tenían esta gracia. Muchas de las cosas que nosotros sabemos es porque nuestros padres nos las enseñaban.



¿De eso, hace cuántos años?

Imagínese usted, hace añalalales.



¿Tuvo usted oportunidad de estudiar?

No, apenas llegué a tercer año, porque antes era casualidad que lo pusieran a estudiar a uno. Pero ya en el tercer año uno sabía leer y escribir, y también las cuatro reglas. Eso me decía mi papá. Por otra parte hubo un poco de abandono para continuar el estudio, y el colmo, que nos casamos un poco jóvenes.



¿Qué recuerda de Nelo Bravo, cómo era?

Nelo Bravo era un hombre muy alegre, le encantaban las fiestas y los bailes. Somos de una familia fiestera, yo así como estoy, ya bastante mayor, me encanta lo que es bailar, platicar con las personas, hablar en público —hasta más de la cuenta—, cantar, eso es lo que nos gusta.



Físicamente, ¿cómo era Nelo Bravo, gordo, bajo, alto?

Ni alto ni bajo, pero tenía buena estatura, moreno, todos los Bravo somos morenos... Pero dicen que el color negro/ no es afrenta,/ no es color que quite fama,/ porque el zapato negro/ le luce a la mejor dama.



¿Cuándo comienza Nelo Bravo a escribir estas cosas?

No, él no las escribía, él las decía. Y, bueno, éstas que le diré es un compuesto mío. Nelo era ganadero fuerte, tenía fincas por donde quiera, y fue un hombre muy honesto, muy honrado. Todo lo que tuvo fue por herencia de sus padres, que por inteligencia de él no malgastó. Todo el pueblo lo estimaba, era un hombre servicial, el dinero que tenía no lo ocupaba sólo para gozarlo, sino que le daba a la gente. Pero déjeme leer este verso que hice en honor a mi pueblo:Soy de Santo Tomás Chontales/ lugar que me vio nacer/ traigo estas bombas señores/ y decirlas es un placer/ las bombas de Nelo Bravo/ no se pueden olvidar/ aquí está su prima-hermana/ que los hará recordar. Nelo Bravo tenía un macho/ que se llamaba Divorcio/ el día que a Nelo sepultaban/ el Divorcio lo acompañaba.Las botas, el capote y el sombrero/ el Divorcio las llevaba/ y el pueblo estaba triste/ y mucha gente lo lloraba.

¿Qué le parecen mis coplas? Pero siga escuchando más sobre Nelo Bravo: Nelo Bravo, hombre de mucho dinero/ las vacas no le alcanzaban/ en toditos los potreros. Las vacas tenían nombres/ hacían caso cuando Nelo hablaba/ les decía en el corral: “Vengan pedos locos, calzón de un lado, pedos chiflados”/ y estaban a su lado. Estas coplas las hice yo, Olga Bravo Miranda, y las digo cuando me las piden.



¿Y desde cuándo descubrió usted que podía escribir ‘bombas’? ¿cómo comienza la historia de las ‘bombas’ de Olga Bravo?

¡Humm..! Estas ‘bombas’ de Olga Bravo... bueno, pues resulta que la profesora de nosotros nos invitaba a hacer veladas, entonces a mí se me venían los versos y decía yo que con las bombas podía saludar al público, y las ‘bombas’ me salían bien, después las ‘bombas’ cubrieron una gran cantidad de temas donde lo importante era que rimaran las palabras y eso para mí era, y todavía es fácil.



¿Pero también me decían que de repente iba a dar sus bailaditas?

Claro, yo bailo, yo canto, no bien pero lo principal es que a la edad que tengo lo hacemos todavía.



MUJER ALEGRE, MARIDO TRISTE

¿Si no es indiscreción, en qué año nació doña Olga Bravo?

En 1936, a estas alturas tengo 68 años que voy a cumplir el 31 de diciembre, mi cumpleaños lo celebro con alegría, nunca con tristeza.



¿Me imagino que se casó con un hombre alegre?

Pues no, fíjese que a mi marido no le gustaba que yo dijera estas cosas. Cuando se casó una hija yo le hice una canción, entonces él me dijo: “Pero hija, ¿para qué te estás debilitando haciendo eso? Yo le respondí: “No me digas nada, esto es lo que me gusta y lo voy a hacer”. Recuerdo que mi papá nos decía muchos versos, uno de ellos decía:

“Jesús, qué calamidad/ dormir será vano empeño/ y se me escapa hasta el sueño/ de pura debilidad.

“Esta vida pobre y sola/ anima a darse un balazo/ pero sucede el caso/ que no tengo ni pistola.

“Esta triste situación/ tendrá que acabar mi suerte/ cuando se llegue la muerte/ por hambre o por convulsión. “Y ya que no tengo modo/ ni valor de suicidarme/ trataré de consolarme/ contándoles esta historia:/ Me llaman Simón Coyote/ nacido de Comalapa/ al ver mi situación flaca/ me apellidan el Quijote.

“Desde niño mi vocación/ tuve por ser de la ciencia/ un apóstol de inclemencia/ verme en esta situación.

martes no he comido/ ya el estómago me duele/ sin tener quién me consuele/ en trance tan afligido./ Cuatro días sin comer/ ya ésta es una maldición/ ya el estómago me dice: Simón, Simón y Simón.

Son muchas cosas las que yo sé. !Uhhhh! Pasan el día aquí y yo diciéndolas, y todavía quedarían muchas por decir.



Entonces, ¿cómo hizo para congeniar con un marido que era tan triste?

Bueno, yo le decía a él: “Hijo, déjame a mí que esa es mi alegría”. Mi alegría es agarrar el cuaderno, hacer versos... Hasta que por fin logré que le gustara oírlos y por cualquier lugar por donde yo salía bailando, a él le gustaba verme. Tuvimos once hijos. Murieron dos, tengo seis varones y tres mujeres. Mi marido me dejó una finca, me dejó ganadito, no bastante pero tengo. En fin me dejó de qué vivir.



EL LÍO DEL TRES Y EL CUATRO

¿Por qué no me sigue leyendo otros versos suyos?, insistí ante doña Olga Bravo Miranda.

Éste se titula: “El tres y el cuatro”. Es una controversia que surge entre el tres y el cuatro, el cuatro le dice muchas cosas y el tres le responde.



¿Platicaban los dos números?

Sí, pero puede más el tres porque por último le dice: "De tres palos fue la Cruz de Cristo,/ cedro, laurel y ciprés/ y con tres clavos clavaron/ sus santas manos y pies.

¿Y por eso el tres se lleva en el saco al cuatro?

Sí, al pobre cuatro se lo llevó la joroba, porque no pudo contestar.



¿Qué otras producciones tiene?

-"Una culebra dorada,/ un gavilán de copete/ una mujer enojada/ con cualquier indio se mete.

Declame aquella de la cucaracha —suplica María José—, dígamela otra vez. Éstas son riquezas del pueblo, me imagino que todos las saben y no tiene nada de malo...

¡Nooooo! Porque eso lo hago en el medio familiar, como cuando estamos en el cumpleaños de mis hermanas. Pero ese de la cucaracha es algo pesado, no me gusta decirlo.

¿Va a seguir haciendo versos hasta que se muera?

Hasta que me muera, porque me encanta hacer versos, figúrese.



¿Cuántos versos calcula que ha escrito?

Tengo como 200 versos, son como las ‘bombas’ de Nelo. Yo declamo el verso y busco que el siguiente rime, eso es todo. Las coplas son para reírse, no son para estar serios, porque serios vamos a estar cuando estemos en el cementerio.

"Qué feo se ve un viejo/ cuando se quita la camisa/ parece plátano asado/ revolcado en la ceniza.

"Una vieja se orinó/ en el tronco de un papayo/ y un sapo salió corriendo/ al verse con su tocayo./

Si a eso vamos, yo sé éste, que dice: "Una vieja se cayó/ de arriba de un campanario/ y del platanazo que se dio/ se le salió un voluntario./

Está bonito el suyo, fíjese. Pero ahí le va otro: "Los hombres de este pueblo/ son como la hierba verde/ que cuando están enojados/ el que no patea muerde.

Doña Olguita, declame el de la cucaracha —vuelve a rogar María José—

¡Noooo! ¿Y vos seguís con esa carajada?, —le dice a René Ortega, que sigue tomándole fotos.

No le haga caso doña Olguita, que así es su carácter —argumenta María José—. Pero dicen que usted también canta. ¿Qué tipo de canciones se vuela usted?

Sin guitarra no me gusta cantar porque aunque uno cante feo la guitarra lo hace oír bonito. Si se me olvida algo con la guitarra lo disimulo. "Dicen que el que se está muriendo/ sólo visiones ve/ ve hombres de corbata/ con la camisa al revés.



BACANAL EN PUERTA

¿En qué mes nació? interrogué a doña Olga Bravo y contestó: El 31 de diciembre. ¡Ay mamita..! ¡Si ya está cerca! No se pierda ese bacanal, desde ahora lo estoy invitando. Será aquí en el patio de mi casa, vienen los mariachis y viene mucha gente. Se ve un montón de personas porque con sólo mis hijos, mis nietos, mis nueras y demás parientes se llena la casa.
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Una visita con María José y las coplas de Olga Bravo