El hombre y su verdadera misión
Armando Lau Gutiérrez*
El hombre por designio de Dios… es el precursor de todas las especies que conforman el planeta Tierra. Por lo tanto, es único responsable de su supervivencia y autoconservación. Como también del cuido de las demás especies. También es consciente de proporcionarle salud al medio ambiente con el objetivo de usarse correcta e inteligentemente para su buen desarrollo: físico, social, tecnológico y científico.
La creación de Dios. La Suprema Inteligencia… Dios, se manifiesta en toda la Naturaleza Universal. El gran Hacedor de todas las cosas, ha creado: galaxias, astros, planetas, satélites. También integra: átomos, células y moléculas, para formar la vida biológica. Todo lo crea: armonizando la inteligencia constructiva con el Amor Universal. Todo lo forma y le da vida Universal, sin perder un ápice de su identidad. Sus leyes Universales son absolutas, inmutables y eternas. Comprender sus leyes es glorificarlo. Dios ha escogido al hombre como su coadyuvante para complementar su gran creación. La misión encomendada al hombre consiste en habitar los planetas y satélites que por evolución sideral se encuentran aptos para la vida del ser humano.
Misión y Responsabilidad del Hombre. El hombre como coadyuvante de Dios necesita evolucionar en comportamiento y conocimiento, entrenamiento ajustado a su formación astral y energía espiritual llamada Alma. Y, está dotado de una computadora biológica con capacidad universal unida en percepción directa con la Suprema Inteligencia. Ya lo afirmaban los grandes filósofos y esotéricos de la antigüedad, que, el hombre es un “microcosmo”-Pequeño Universo. Porque contiene: lo físico del reino mineral, la vida del vegetal y el instinto y deseo del animal. Y, lleva integrado dentro de su siquis: el don de poderse conectar con la Suprema Inteligencia a través de la reflexión y la meditación.
Responsabilidad con nuestra “democracia social”. Nicaragua se encuentra convulsionada políticamente, y estancada en su desarrollo social y económico por la solemne ignorancia de dos jefes caudillistas que han dejado malos recuerdos como ex presidentes y siguen haciéndolo como líderes activistas de sus partidos, apoyados por una minoría que son los que han usurpado el erario de todos los nicaragüenses. Sin el más mínimo descaro, afectando contundentemente el desarrollo integral de la nación. El hombre que se encausa por el egocentrismo y la codicia, pierde su dignidad de ser humano. Nuestro compromiso con Dios y la sociedad es cooperar con nuestros semejantes y compartir equitativa y selectivamente los adelantos tecnológicos y científicos. Basta con recordar uno de los grandes principios de —Jesús de Nazaret—: “Amaos los unos a los otros”, esto quiere decir en buen castellano: “Comprendámonos todos, porque nos necesitamos…, desde el servidor más humilde, hasta del más grande potentado”. Pero la mayoría de nosotros, por nuestra ignorancia y pasividad, nos hemos quedado como simples espectadores nacionales.
* El autor es empresario y teósofo

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