Energía renovable es prioritaria
Orlando N. Bonilla*
Recientemente, en la página de Opinión de LA PRENSA, en su espacio Blanco y Negro escrito por el licenciado Eduardo Enríquez y titulado Nuestro problema no es sólo el pacto, el escritor muy atinadamente se refiere a la caótica situación política en Nicaragua causada por los caudillos y sus seguidores en todos los poderes del Estado, que mantienen al país siempre al borde del abismo, manteniéndonos continuamente en zozobra. Mientras esto ocurre, dice el licenciado Enríquez, los verdaderos temas que van a desarrollar este país y van a sacarlo de la pobreza se mantienen engavetados y nadie los discute. Menciona como tema emblemático a resolver la energía eléctrica.
Todos sabemos que necesitamos energía barata y para eso hay que dejar de generar energía a base de petróleo, la cual actualmente equivale al ochenta por ciento de nuestras fuentes de generación. Todos estamos de acuerdo que fuentes de generación de energía renovable, especialmente la hidroeléctrica, son sumamente necesarias y se habla constantemente de ello, especialmente con los altos precios internacionales del petróleo.
Los poderes Ejecutivo y Legislativo están de acuerdo con lo anterior, los sectores públicos y privados relacionados con el sector energético están de acuerdo, la empresa privada está de acuerdo e indudablemente la población en general está de acuerdo ya que necesitamos menores precios de consumo, que sería el resultado de construir nuevas fuentes de energía renovable. Entonces, ¿qué pasa que nadie hace un intento mayor por resolver esta iniciativa? ¿por qué el Estado no hace un programa serio y viable que nos aleje de la generación térmica? ¿por qué la población no es informada sobre los planes del futuro en este aspecto ya que somos los más perjudicados?
También hace poco, en las Páginas Azules, una publicación de la Presidencia de la República que se distribuye semanalmente en los diarios locales, apareció un artículo de un alto funcionario de la Comisión Nacional de Energía titulado El marco jurídico frena la inversión de energía renovable. Se menciona como freno a este tipo de inversión la famosa Ley de Agua y la otra ley que sólo permite inversiones en proyectos menores de cinco megawattz. Entonces, qué esperamos para estudiar, revisar y modificar estas leyes para enviarles un claro mensaje a los inversionistas extranjeros que queremos en Nicaragua y que estamos listos para este tipo de fuentes energéticas?
A mi parecer y como nicaragüense interesado en la solución a los problemas de energía que atañen a toda la población, me parece obsoleto y fuera de realidad que exista una ley que no permita a empresarios serios nacionales o extranjeros invertir en un proyecto energético mayor de cinco megavatios. ¿Qué queremos? Que se construyan 30 ó 40 proyectitos hidroeléctricos menores en los próximos 10 años a un costo mayor por la economía de escalas, y con fondos nacionales que no tenemos o bien con préstamos de bancos internacionales que eventualmente tendrán que ser pagados por el Gobierno. O como alternativa que se construya un proyecto mayor en el mismo período de tiempo, con una mayor potencia de generación y con fondos netamente de inversionistas extranjeros que indudablemente estarían interesados por la magnitud del proyecto y la inversión, lo cual se les vuelve más atractivo.
A través de las últimas tres décadas se han realizado múltiples estudios de proyectos hidroeléctricos en diferentes ríos, principalmente en el norte del país, como el Río Grande de Matagalpa y sus diferentes afluentes y algunos se han considerado muy factibles por los técnicos que elaboraron los estudios, pero pareciera que no se les ha prestado mucha atención al seguimiento de los mismos y mientras tanto seguimos esperando.
La inseguridad jurídica que transmiten las actuales leyes nicaragüenses en el aspecto energético aunados al permanente caos político, nos transforma en un país de mucho riesgo para cualquier inversionista mayor que venga a invertir cientos de millones de dólares en un megaproyecto hidroeléctrico que tanto necesitamos. Un proyecto de este tipo requiere muchos años de construcción y no podemos estar dándoles largas al asunto ya que nuestras necesidades son para ya y debemos ponernos mano a la obra para que en unos cuantos años la ciudadanía pueda gozar de energía mas barata y mas abundante para el bienestar de la economía nicaragüense. La pelota está en la cancha del Poder Ejecutivo y de la Asamblea Nacional.
* El autor es Administrador de Empresas y Consultor en Negocios Internacionales

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