El interés de afiliar a los empleados del servicio doméstico al Seguro Social no es nuevo, tampoco las leyes que abordan este tema, aseguró Manuel Ruiz, especialista en seguridad social.
En el Día Internacional de los Trabajadores el presidente Enrique Bolaños anunció que impulsarán una campaña para que empleados del servicio doméstico, así como jardineros y choferes, gocen de los beneficios que brinda el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).
Sin embargo, Ruiz asegura que en abril de 1979 durante el gobierno de Anastasio Somoza, en La Gaceta número 92 se publicó el decreto 202 que habla sobre la afiliación de las empleadas del sector doméstico.
Para 1982, durante el gobierno sandinista, la Ley de Seguridad Social en su artículo cinco habla sobre el mismo tema. Los artículos 150 y 151 del Código General del Trabajo también hacen referencia de la incorporación de las domésticas, al régimen de seguridad social.
A pesar de estos antecedentes, el último conocido en abril del año pasado mediante el decreto 25 publicado en La Gaceta número 82 —donde también se habla de un seguro facultativo para los trabajadores independientes—, Ruiz considera que será muy difícil para el INSS lograr lo anunciado por Bolaños.
obstáculos
En primer lugar destaca que no se sabe con exactitud el número de trabajadoras domésticas que hay en el país. Hace unos años este número se fijaba entre 400 mil y 500 mil domésticas.
Además, está la diferencia de salarios que las mujeres devengan en este tipo de empleos a nivel nacional. De este dato, según Ruiz, depende el tipo de prestaciones a las que tendrían derecho.
“Por asunto de facilidad administrativa para este servicio se debería de pagar hasta un 18.25 por ciento de cotización. El diez por ciento para la rama de invalidez, vejez y muerte y el 8.5 para salud. No se debería pagar la rama de riesgos profesionales, porque el Seguro Social se miraría rebalsado, ya que todo lo que le ocurriría a la doméstica se miraría como un accidente laboral”, dijo Ruiz.
De este porcentaje el 6.25 por ciento le correspondería al trabajador. Igual porcentaje cotiza al INSS cualquier trabajador en la actualidad. La diferencia es que por todo se entera al Seguro Social el 21.50 por ciento.
Otra de las desventajas es que los empleadores no tienen la cultura de afiliar a sus trabajadoras domésticas. Aunque el presidente Bolaños cumpla la promesa de disponer de un ejército de inspectores, Ruiz cree que esto no sería suficiente, además de ser costoso para el país.
“Se debe de hacer una buena divulgación donde se diga que el empleador va a ganar. El empleador estará contento que en el hogar hay una persona de confianza que está al cuido de sus hijos, preparando los alimentos, cuidando su patrimonio y a la vez eso será una manera de garantizar una estabilidad laboral a la doméstica”, mencionó.
Difícil, no imposible
Raúl González, director de Contratación de Salud Previsional del INSS, coincide en que los resultados no serán inmediatos. Tal vez a finales de año se podrá iniciar con este nuevo servicio y sólo en Managua.
Lo primero que harán es desarrollar varias campañas de información y sensibilización en la capital. Según él, ya se fijo para las empleadas domésticas un salario mínimo de 1,264 córdobas. El empleador cotizará el 15 por ciento y el trabajador 6.25 por ciento, es decir cerca de 268 córdobas de su salario.
“Las domésticas y demás trabajadores tendrán derecho a todas las prestaciones en salud, también sus hijos hasta los doce años como cualquier asegurado. Estarían cubiertos con el seguro de invalidez, vejez y muerte”, aseguró González.
El INSS estima que en Managua hay cerca de 200,000 trabajadoras domésticas, pero en la primera fase del nuevo proyecto se beneficiarían a unas 4,000