SAN JOSE. - La policía costarricense inició hoy el desalojo de un asentamiento ilegal conocido como La Candela, ubicado al oeste de la capital y ocupado en su mayoría por familias nicaragüenses.
La medida provocó manifestaciones de protesta de varias entidades que apoyan a los inmigrantes del país vecino, pues hace una semana el viceministro de Presidencia, Luis Madrigal, se había comprometido a detener la expulsión al menos hasta el 8 de mayo, día del traspaso de poderes.
La promesa surgió tras una marcha que decenas de nicaragüenses realizaron el 25 de abril no sólo contra el desalojo, sino por disconformidad con la ley de migración, entre otros asuntos.
El director policial de la zona Rigoberto Rodríguez, explicó que los agentes actuaron por mandato de la Sala Constitucional -máximo órgano judicial del país-, que ordenó el desalojo del asentamiento ilegal.
El desahucio pasó por todos los procedimientos legales y ahora se desalojó un promedio de 5.000 personas, de las cuales el 90% son extranjeros, indicó Rodríguez en un comunicado de prensa.
La Candela está cerca del aeropuerto internacional Juan Santamaría, a unos 17 kilómetros al oeste de San José.
Se trata de un terreno de 11 hectáreas propiedad de un banco privado y que fue invadido desde el 2002, cuando se inició el proceso legal que culminó con la decisión de la Sala.
"El desalojo se realizará en tres etapas, hoy se efectuó la primera... las personas que vivían en el terreno recibirán un subsidio estatal por tres meses para que alquilen casa, siempre y cuando califiquen según los requisitos", agregó Rodríguez.
Las afectadas serán en total unas 1.000 familias. "¿Adónde nos vamos a ir?, nadie nos alquilará un cuarto por provenir de un tugurio y teniendo niños, será imposible", manifestó la nicaragüense Evelyn Solís.
Ella tiene cuatro años de vivir en Costa Rica y cinco hijos que van de siete años de edad a una gemelas de solo un año.