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Un padre de familia consuela a su hija, quien sufrió quemaduras en la cocina de su casa. (LA PRENSA/ R. ORTEGA)
“Los niños no deben jugar con pólvora”
Médicos del Hospital Fernando Vélez Paiz atienden a seis niños quemados en los primeros días de diciembre
Roberto Pérez Solís
nacionales@laprensa.com.ni
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Durante los primeros días de diciembre, seis niños entre los dos y cuatro años de edad han sido atendidos por quemaduras en el Hospital Fernando Vélez Paiz, de Managua, aunque sólo uno fue afectado por manipulación de pólvora.

Quien manipuló pólvora, sin la supervisión de sus padres, fue el niño Humberto Flores.

Este niño de tres años perdió su ojo izquierdo producto de los charneles de una bomba, sufrió quemaduras de segundo grado y también perdió la falange del dedo meñique de su manito derecha, informó ayer la jefa de la Unidad de Quemados del hospital capitalino, doctora Martha Balladares.

Aunque Flores ayer regresó a su casa, las secuelas del accidente le marcarán por siempre.

Luis Enrique Guzmán, tío del niño, aceptó que sin la vigilancia de ningún adulto su sobrino buscó entre desperdicios de cohetes. “Creo que lo mejor es no descuidar a los niños, que no jueguen con cachinflines, es muy peligroso”, expresó.

Los otros niños internos en el hospital sufrieron quemaduras por escaldaduras, es decir, sobre sus cuerpos cayó líquido caliente. Cabeza, brazos y abdomen fueron las zonas que resultaron con mayores afectaciones en estos niños. Sin embargo, sólo uno de los ingresados está en Cuidados Intensivos.

La mayoría de los accidentes ocurrieron en el área de cocina de sus hogares, pues desde café hasta sopa hirviente “bañaron” los cuerpos de los menores.

“Estábamos haciendo un café negro y ella jugaba, pero todo pasó de pronto, se cayó la taza y empezó a llorar”, dijo Carlos Lira, padre de la niña Felipa del Socorro Lira, de cuatro años, quien resultó con quemaduras en su rostro.

Para la doctora Martha Balladares, la cifra de internos es significativa, aunque la mayoría de quemados no sea producto de la manipulación de pólvora.

FIESTAS PELIGROSAS

No obstante, Balladares cree que el número de quemados por manipulación de silbadores o arbolitos podría aumentar mucho más al celebrarse mañana las tradicionales fiestas de La Purísima y en los próximos días de Navidad y Año Nuevo.

“Después del siete de diciembre vienen muchos niños, un poco grandecitos, muchos con sus manos destruidas por la explosión de bombas; eso hay que evitarlo porque las secuelas son para siempre, los niños no deben jugar con pólvora, que lo hagan los adultos con cuidado”, expresó la doctora Balladares.

Cuando un niño se quema, lo recomendable es echarle agua, cubrirlo con ropa limpia y nunca aplicarle cremas o medicinas, y llevarlo al hospital más cercano.

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