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El genial autor de El Güegüence nos presenta como principal protagonista de la obra, a un personaje que siendo de su tiempo “retrata” también a muchas personas y personajes de ayer, de hoy y de siempre, por su semejanza con nuestro sesule Güegüence. Una especie de anti-héroe con grandes virtudes y defectos: a un pequeño burgués, de “buena familia”, pero venida a menos, que desde muy joven anduvo en aquellos campos de los Diriomos (297) alzando fardos de Guayabas y quizás trabajó en la peligrosa recolección del murice, el molusco del que se extraía la tinta para el hilo azul. Tiempos que recuerda en el parlamento (297).
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