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Y aquí estoy como siempre leyendo los diarios para distraerme y tomando el vermouth en este cafetín francés en la mitad de Palermo ...Rara, como encendida, te vi bebiendo linda y fatal... y trato de olvidarte, como si olvidarte fuera una acción consciente y todo el subconsciente de mi existencia me conduce y desde todos los puntos cardinales, a tus negros ojos negros y hacia tu piel morena, canela, mirra y oliva negra y todos los caminos me conducen a ti, como si fueras una nueva Roma, la Roma del Imperio de mi sinrazón en que camino y cada calzada culmina en la vía Apia que me dirige a tu corazón —centro del imperio— y como diría Julio César ... Todos mis ejércitos, todos mis hombres y todas mis mujeres se mueven para que al complacerme, te complazcan y desde este Palermo de Buenos Aires te lloro con la Rinaldi ...bebías y en el fragor del champagne, loca reías por no llorar, pena me dio encontrarte... y gimo sabiendo que a estas alturas de mi vida ante ti, estoy rendido y he culminado la última batalla de mis batallas y que al irte después de haberme derrotado sobre la arena de y Esparta, quedan las pisadas de mi desvarío que dirigiéndose al mar y siguiendo las huellas de Alfonsina, se desorientan ...pues al mirarte... yo vi mujer, tus ojos, en un eléctrico ardor, tus bellos ojos... que tanto adoré...
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