La Declaración de Managua, del Colegio de Periodistas de Nicaragua, dada a conocer esta semana, empieza a ser criticada por el gremio mismo, como la nota crítica presentada ayer por el periodista Guillermo Cortés, director de la revista especializada en temas de comunicación Medios y Mensajes.
Según Cortés, la declaración del Colegio “bien podría ser la Declaración de Rosario Murillo”, ya que en ninguno de los puntos expuestos se ponen de manifiesto los problemas reales que enfrenta el periodismo en el país.
Cortés hace un recuento de diferentes situaciones que los medios en general, y los periodistas, han enfrentado bajo el Gobierno del presidente Daniel Ortega, quien ha calificado a los periodistas de “conspiradores”, “venaderos” e “hijos Goebles”.
A estas descalificaciones se suman las amenazas vertidas por importantes funcionarios del Gobierno, como “la copresidenta de facto Rosario Murillo; Miguel D’Escoto Brockmann, Bayardo Arce y Orlando Núñez”, señala Cortés.
Cortés señala que el Colegio tampoco se pronunció en contra de los despidos a funcionarios por haber dado entrevistas a los medios, ni contra el uso de la publicidad estatal para “castigar” o “premiar” a los medios.
El periodista destaca la centralización del presupuesto de la publicidad estatal en manos de la primera dama y el uso de ese presupuesto para la promoción personal del presidente Ortega.
En su reacción a la Declaración del Colegio, Cortés destaca como un atentado contra la libertad de expresión, la política de secretismo para el manejo de la información gubernamental y los impedimentos a los periodistas en la cobertura de algunas actividades oficiales.
Las campañas emprendidas contra periodistas críticos, a quienes incluso han acusado hasta de narcotraficantes, figura entre los temas que Cortés le demanda al Colegio.
“En circunstancias en que el periodismo nacional vive bajo fuego cruzado disparado indiscriminadamente desde diferentes trincheras gubernamentales, es deplorable que la Declaración de Managua no haya sido una voz a la altura de las circunstancias tan adversas que vivimos los comunicadores sociales en Nicaragua”, señaló Cortés Domínguez.