Cuando pensamos en bateadores zurdos a nivel nacional, necesariamente giramos hacia occidente y nombres como los de Pablo Juárez y Próspero González emergen a toda velocidad en nuestra memoria.
Juárez fue un destacado bateador que logró mezclar adecuadamente tacto y poder para construirse un prestigio como artillero feroz. A menudo era esquivado, pero cuando osaban en retarlo, venían los lamentos.
González tuvo una mecánica con algunos agujeros, pero su poder fue superior. Sólo Ernesto López tiene más jonrones que él a nivel local, y a través de los años, llegó a madurar y se volvió un mejor toletero.
¿Hablaremos un día así con tanto respeto por Jem Argeñal, el artillero zurdo firmado recientemente por los Cardenales de San Luis? Sólo el tiempo lo dirá.
Con tan sólo 17 años, Argeñal se ha hecho un nombre en las ligas juveniles nacionales. Ha sido parte de varias selecciones pinoleras y su habilidad para golpear la bola ha sido siempre su principal herramienta.
Al menos quince organizaciones de las Grandes Ligas tuvieron la oportunidad de ver a Jem a través de su desarrollo, pero han sido los Cardenales quienes le han abierto una oportunidad y va para Dominicana.
“Yo sólo deseaba un chance y ahora que San Luis me la dio, me siento bien y con el deseo de trabajar duro para ver si puedo llegar largo en el beisbol”, dice Jem, quien juega para la Unica.
Argeñal mide seis pies justos y mejoró bastante su físico, que delataba cierta tendencia a la obesidad. No es un gran corredor y su brazo es promedio, pero su bate puede abrirle el camino que lo lleve a alcanzar su sueño.
“Tengo confianza en que voy a poder batear. Hasta ahora, eso (batear) es lo que mejor hago. Sé que no es fácil lo que me espera, pero confío en Dios y mis deseos de superarme y hacer realidad mi sueño”, dice el artillero.
BATEA CON PODER
De Argeñal supe hace varios años a través de Vicente Padilla, quien me lo recomendó debido a que jugaba en el equipo de su mamá, doña Tina, y fui a verlo. Nos fuimos al campo La Florida, en Chinandega.
“Trae bastantes pelotas”, me dijo Jem a modo de saludo, pero sin alardear. ¿Por qué?, le contesté en el acto. “Es que a veces le doy duro y las mando a aquellos cañaverales y se pierden porque ahí es difícil encontrarlas”, agregó el bateador zurdo.
“Este chavalo es fachento”, pensé. Pero al final, en mi bolsita de pelotas faltaban como unas ocho. Quedaron en los cañaverales gracias a su poderoso swing. Desde entonces comencé a imaginarlo con los Yanquis.
Sin embargo, San Luis hizo mejor su trabajo y Argeñal se ha unido a sus filas desde el viernes. Su próxima parada es la academia de los Cardenales en Dominicana, pero sus sueños están en las Grandes Ligas.