“Un trozo de madera tiene mil formas”, escuchó decir Luis Omar Sequeira a un sacerdote; desde entonces, comenzó a esculpir imágenes en jabón con ayuda de una cuchilla. Cuenta que cuando tenía 13 años un compañero lo retó a esculpir una silla en una barra de tiza. “La hice con las cuatro patitas y el espaldar, todo el mundo se quedó extrañado”, comenta.
Desde entonces la tiza, más que para escribir en un pizarrón, se ha convertido en la materia prima de sus obras, ya que de cada barra y con la ayuda de un compás de precisión, que utiliza como cincel, ha logrado reunir más de cien esculturas que no sobrepasan los tres centímetros de altura.
POLICÍA EN MINIATURA
Luis Omar trabaja como instructor en la Academia de Policía y comenta que esculpió una colección de 27 piezas, en las que representa los diferentes grados policiales, desde policía de línea hasta primer comisionado, incluyendo las especialidades del ramo como policías de tránsito, turísticos, patrullas, entre otros.
El artista también incluyó piezas que relatan la vida del policía y las diferentes facetas de su vida. Creó piezas de mujeres policías y agentes que lloran; según él, para mostrar el lado humano de la institución. “Muchos nos ven como organismo, pero no nos ven como personas (…) hay un policía crucificado, que muestra el sacrificio que hacemos por la seguridad ciudadana”, expresó.
BASTANTE PEQUEÑO
Esculpir cada pieza le consume unas cinco horas; más el tiempo que tarda en pintarse. Luis Omar menciona que la escultura más pequeña que ha hecho mide 0.2 milímetros y en una ocasión esculpió un nacimiento que cabía sobre la uña del pulgar.
Las 128 piezas que conforman la colección estarán en exposición el próximo viernes 26 de octubre en la Biblioteca Fernando Buitrago Morales, en la ciudad de Boaco, de donde es originario el artista.