Nueve incendios siguen ardiendo en el Sur de California (EE.UU.), aunque la baja de las temperaturas y la llovizna que cayó ayer en la tarde benefició las labores de los Bomberos que han logrado controlar 13 fuegos.
Los mayores problemas surgieron ayer en las cercanías de la reserva forestal Cleveland, donde el fuego bautizado “Santiago”, por el cañón donde se originó, ganó fuerza y obligó a la evacuación de algunas zonas a las que habían regresado los vecinos.
Pese a que la voracidad de los incendios disminuyó, las autoridades de San Diego alertaron ayer que la alta concentración de partículas de ceniza y humo suspendidos en el aire puede ser “muy perjudicial” para la salud.
La Policía cree que los incendios fueron provocados y pidió al público cualquier información relativa a una camioneta Ford F-150 blanca que fue vista en la zona donde se originaron y de la que se divulgó una foto.
Mientras en el Condado de Orange el foco “Santiago” se fortalecía, en el Condado de San Diego, el más afectado hasta ahora por los incendios, los fuegos ardían en regiones aisladas, lejos de los núcleos de población.
En total, más de 202,000 hectáreas de terreno unas 289 mil manzanas) fueron arrasadas hasta ahora y unas 1,890 viviendas quedaron destruidas en una veintena de fuegos, algunos de los cuales se declararon hace una semana, el 21 de octubre, y la mayoría el día siguiente.
Siete personas han muerto por acción directa de las llamas.
Los daños materiales podrían costar a las aseguradoras entre 900 y 1,600 millones de dólares, según datos de la firma Risk Management Solutions.