Las personas optimistas trabajan más las áreas del cerebro de la amígdala y la región de la corteza cingulada anterior que las pesimistas. Eso concluyó un estudio publicado en la revista científica Nature, cuyos autores Tali Sharot, del departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York y otros investigadores del Instituto de Neurología de Londres, después de haber realizado una serie de resonancias magnéticas funcionales en los participantes del experimento, constataron este hecho.
Los resultados de la investigación indican que la actividad en la amígdala (un grupo de neuronas relacionadas con las emociones y la experiencia personal) y en la región de la corteza cingulada anterior (una región entre los dos hemisferios) era menor cuando los pacientes pensaban en situaciones negativas del futuro y cuando recordaban el pasado. En cambio, la actividad en estas dos zonas era mayor en los más optimistas.
Los investigadores esperan que estos resultados ayuden en la comprensión de los síntomas relacionados con la depresión.