La comedia bailete El Güegüense, pieza literaria nicaragüense del teatro náhuatl, nace de la protesta, crítica y resistencia social de nuestros nativos hacia el dominio español de la época.
La realización de esta pieza no inicia con la puesta en escena de la obra, sino mucho antes, desde que los artesanos de Diriamba crean el atuendo del personaje.
La verdadera imagen de este pícaro protagonista es una máscara de personaje español, con ojos azules, de cabello y bigotes rubios.
Y es que El Güegüense representa a un mestizo sabio, bandido y burlesco, escondido bajo la anterior apariencia con el objetivo de burlarse de los opresores españoles.
Nuestro Güegüense es patrimonio vivo, oral e intangible de la humanidad, según declaró la UNESCO el 25 de noviembre de 2005, por lo que debemos conservar ésta y otras tradiciones que hacen especial nuestra cultura.
Para conocer un poco más de este reflejo de la identidad nacional, buscamos las manos que elaboran parte de esta historia y nos encontramos con Bertha Lina Arrubola, ganadora del concurso Máscaras del Güegüense, organizado por el Instituto Nicaragüense de Cultura y apoyado por la UNESCO.
Gracias a artesanos como ella, al colocar las máscaras sobre los rostros de bailarines los pintorescos personajes cobran vida y como por arte de magia la historia de nuestros pueblos revive una vez más.
Manos a la obra
Según nos explicó Bertha, el proceso de elaboración puede tardar hasta tres días y se debe tener paciencia para lograr un producto perfecto como el que vemos en los bailes de las fiestas patronales de Diriamba o las presentaciones teatrales.