La XXX Conferencia Regional de la FAO concluyó el viernes en Brasilia con la convicción de que la crisis de los precios de los alimentos en el mundo será prolongada, por lo que es necesario redoblar el apoyo a los países más pobres y vulnerables.
“Se dice que si la producción (de alimentos) aumenta, los precios bajan, pero no es eso lo que va a pasar”, aseguró en la clausura de la conferencia el senegalés Jacques Diouf, director general de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Diouf reiteró que la subida vertical de los precios de la comida es producto de diversos factores e insistió que no hay escasez de alimentos, sino obstáculos para que los más pobres accedan a ellos. De acuerdo a la FAO, los precios de los alimentos han subido un promedio de 48 por ciento en un año.
Entre las causas por las cuales los alimentos están cada vez más costosos, citó las subidas de precios de los fertilizantes, que cifró en 58 por ciento en los últimos 12 meses, y del petróleo, que por primera vez ayer superó los 116 dólares por barril en Texas.
También reiteró que la situación despertó la voracidad de “especuladores”, que se han lanzado a “buscar oportunidades” en los mercados de materias primas y alimentos y “las han encontrado” por la crisis.
El director general de la FAO admitió que no se puede contener esa especulación y dijo que la crisis obliga a que el primer paso sea una inmediata ayuda alimentaria a los países más pobres de Asia, África y América Latina.
“Los países más pobres van a tener problemas para acceder no sólo a alimentos, sino también a fertilizantes y semillas, y tenemos que empezar por garantizar ese acceso”, declaró.
Recordó que, en diciembre pasado, anticipándose a la crisis que estalló este año, la FAO propuso crear un fondo internacional para asistir a las naciones más vulnerables e hizo un primer aporte de 17 millones de dólares, pero lamentó que desde entonces no entró un centavo más.
“La FAO no es un organismo de financiación” ni tiene presupuestos para completar ese fondo de asistencia, que necesita llegar a 1,700 millones de dólares “para tener impacto mundial”, dijo Diouf.
En una rueda de prensa, el director de la FAO se negó a opinar sobre la influencia que puede tener en la crisis la bioenergía, a la que muchos culpan de los aumentos de precios de los alimentos.
Diouf recordó que, en ese sentido, la FAO convocó para junio próximo a una Conferencia de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria y Retos del Cambio Climático y la Bioenergía, en la que confía que podrá llegarse a conclusiones al respecto.
En relación a América Latina y el Caribe, dijo que una parte de la solución puede estar en las propuestas de la FAO que apuntan a redoblar el apoyo a la agricultura familiar, mejorando el acceso al agua, fertilizantes y semillas, y dotando a las zonas rurales de una mejor infraestructura vial y de distribución.
Citó en ese sentido la Iniciativa América Latina y el Caribe Sin Hambre, que Brasil y Guatemala sugirieron en 2005, la FAO adoptó en 2006 y que, en esta conferencia de Brasilia, fue calificada como “asunto de emergencia regional”.
CA BUSCA SOLUCIONES
Los cancilleres y ministros de Agricultura de Centroamérica debían reunirse el viernes en El Salvador en busca de medidas “efectivas” que permitan a la región garantizar el autoabastecimiento alimentario ante la creciente escasez de granos básicos y el alza en los mercados.
“Es una situación bastante complicada: el petróleo sube, el precio de los alimentos sube. En Centroamérica tenemos el potencial de lograr la autosuficiencia, generar más oferta al consumo regional y mantener estables los precios de los productos agrícolas, y los ministros estamos trabajando en ello”, aseguró el ministro salvadoreño de Agricultura, Mario Salaverría.
Como primer paso, los países centroamericanos trabajan en la elaboración de un diagnóstico sobre la situación alimentaria en el istmo, así como de los recursos con que se cuenta para fomentar los cultivos agrícolas.
“Queremos tener una visión regional de la situación alimentaria, evitar que esto se convierta en una crisis”, sostuvo por su parte la canciller salvadoreña Marisol Argueta.