Hugo Chávez, está
agraviado. Y lo está porque algunos congresistas estadounidenses le “ faltaron el respeto” al Secretario General de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, al preguntarle insistentemente si tenía pruebas sobre el apoyo del Gobierno venezolano a las FARC.
Se trata del mismo Insulza al que Chávez le exigió la renuncia al cargo de Secretario en enero del 2007, y al que calificó de “ pendejo“ e “ insulso”.
En aquella oportunidad el ex ministro chileno se había atrevido a sugerir que Chávez debería reconsiderar su decisión de no renovar el permiso a Radio Caracas TV, porque se podría tomar como un ataque a la libertad de expresión. La respuesta del comandante bolivariano ante lo que consideró una injerencia en “sus” (los de Venezuela) asuntos internos fue contundente: “Insulza debería renunciar; un secretario de la OEA que llegue a ese nivel debería salir del cargo por dignidad; perdió toda moral para estar al frente de la OEA”, reclamo Chávez. Pero no quedo ahí. “Váyase con su ‘insulcería’ a otro lado”, expresó, para luego agregar respetuosamente, “no sea pendejo... Insulza”. “Vaya que es bien pendejo, desde la p hasta la o; el doctor Insulza, da pena”.
Pero ahora la cosa cambió. Insulza, quien asistió a un subcomité de la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos, para exponer sobre su gestión ante la crisis entre Ecuador y Colombia, dijo que “no hay pruebas” de que Chávez apoye a las FARC, como lo afirmaba porfiadamente uno de los miembros del subcomité.
Chávez festejó alborozado y no demoró en hacer sentir su voz: “Quiero saludar al secretario general de la OEA por su digna actitud ante la pretensión de estos irracionales, de estos senadores estadounidenses que se creen la corte celestial”.
¡Qué sainete!, ¿no?
Lo triste es que Chávez, además de la bendición de Fidel (¿Dónde está?) la que le paga con abundante petróleo, cuenta con el apoyo activo de los Kirchner, Evo Morales, Rafael Correa, Ortega, y casi siempre con el voto a favor de Lula, Bachelet, Tabaré Vázquez, Leonel Fernández y algún otro.
Mientras tanto la imagen del doctor Insulza sale bastante abollada. Hay quienes sostienen que su actitud en el congreso de EE.UU. es la consecuencia de la presión que le “ metió” Chávez, lo que de ser así, realmente, daría pena. Porque, argumentan, nadie puede sostener seriamente que Chávez no apoya a los terroristas colombianos.
No lo veo así. Lo que ocurre es que efectivamente no tiene “pruebas”. El ex ministro Ricardo Lagos no es de “arrear con el poncho“ y más de una vez le ha tocado “bailar con la más fea”. Fue quien rescató a Pinochet de los ingleses, para ser traído y juzgado en Chile, malográndole el show que habían preparado los españoles.
Parecería que éste es un juego a tres tiempos. En el primero Insulza tuvo que “aguantarse”. Ahora se ajustó a la verdad y a los hechos. Hay que esperar al tercer tiempo. Gente seria de Chile y otra que ronda por la OEA, aseguran que si surgen esas pruebas, que es muy probable que sea así, al Secretario no le temblará la voz para divulgarlo urbi et orbi y decírselo en la propia cara al comandante bolivariano.
Si así se da, Insulza sumará muchos puntos a su favor, los que, de todas formas, quizás no le alcancen para conseguir la candidatura presidencial en su país, en donde seguramente habrá de competir nada menos que con los ex presidentes Lagos y Frei.