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En Letra Pequeña
Fabián Medina
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Boliburguesía

En Venezuela se inventó el neologismo “boliburguesía” para nombrar a los nuevos oligarcas revolucionarios. Son una mezcla de bolivarianos con burgués. Manejan Hummers y Audis, tienen mansiones en Miami y en Londres, lucen rolex y compran valiosas obras de arte. Visten camisa roja y manejan fajos de dólares. Petrodólares, exactamente.

Un ejemplo

Como un ejemplo del típico “boliburgués” se pone a Wilmer Ruperti, un hombre del que se dice era un pequeño empresario del transporte marítimo hace cinco años y hoy “recorre Caracas a bordo de su BMW blindado con su collar de oro, sus zapatos de cocodrilo, su chofer y sus guardaespaldas coreanos expertos en Tae Kwon Do”.

Sandiburgueses

Pero Nicaragua no tiene nada que envidiarle a Venezuela. También tenemos nuestros “sandiburgueses”. No tendrán zapatos de cocodrilo, pero manejan Mercedes Benz, viajan en aviones privados a Europa con toda su familia, incluyendo yernos, nueras, novios, perros, loros y gatos. Tienen isletas en Granada y mansiones en San Juan del Sur. Como en Venezuela, se trata de un club muy exclusivo, no es para los sandinistas del montón. Para los otros están las plazas, las pancartas y las pañoletas. Los “sandiburgueses” son seres con una especial capacidad para convencernos de que están luchando por los pobres mientras ellos viven como los ricos que dicen combatir. Son ilusionistas. Venden promesas.

Buen negocio

Así que, ¿por qué hemos de sorprendernos de que el doctor Orlando Núñez, el ideólogo del proletariado, el terror de la vetusta y despótica oligarquía criolla, hombre de camisas raídas y desayunos públicos de gallopinto y leche agria, tenga una mansión de ocho cuartos como casa de verano, o dos isletas en Granada? Núñez ha dedicado su vida a estudiar a la oligarquía y posiblemente su mansión sea una especie de laboratorio para analizar los modos de vida que combate. Es el predicador que va a las cantinas y burdeles para conocer la vida del diablo, para así predicar con conocimiento la palabra de Dios. O tal vez lo único que quiere demostrarnos es que defender a los pobres es un buen negocio, que paga, y paga bien, según parece.

Rebelión en la granja

En 1945 se publicó la novela satírica de George Orwell, Rebelión en la granja, que cuenta la historia de un grupo de animales que se rebelaron contra los humanos que los dominaban. Promulgaron libertad, igualdad y hermandad para que al final los dirigentes terminaran imitando a los humanos que expulsaron y estableciendo una tiranía peor para sus compañeros de lucha. Es una obra que merece desempolvarse. ¡Es tan actual!

Para los CPC

Pero no condenemos al doctor Orlando Núñez. Démosle el beneficio de la duda. A lo mejor esos bienes “de oligarca” que posee está pensando ponerlos al servicio del proletariado que dice defender. Y estoy seguro, el doctor Núñez con mucho gusto cedería a los CPC del barrio San Judas, o a los compañeros de La Chureca, por ejemplo, si le piden su casa veraniega de San Juan del Sur para alguna convención o simplemente para estudiar en la práctica cómo viven los oligarcas. Hagan la prueba y verán.

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