El sector de la remesas familiares en Latinoamérica y el Caribe “navega” este año bajo “nubarrones”, dominados por los riesgos de una desaceleración en la economía de Estados Unidos, uno de los mayores emisores de estos recursos para la región.
El Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin), del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), es claro al afirmar que “en el corto plazo las remesas a la región serán cuidadosamente escrutadas” con el fin de determinar si la desaceleración que experimentaron los flujos de tales fondos en el 2007 es “un fenómeno temporal” o “el comienzo de una tendencia que podría afectar más severamente a la región”.
En efecto, el año pasado las remesas familiares que captó el subcontinente alcanzaron un total de 66,500 millones de dólares, un aumento del 6 por ciento con relación al 2006.
Durante el 2006, las remesas a Latinoamérica ascendieron a unos 62,300 millones, un 14 por ciento más que en el 2005, convirtiendo a la región en el área económica que recibe más remesas en el mundo.
Sin embargo, en el 2007 las remesas familiares disminuyeron los aumentos anuales de dos dígitos, es decir de 10 por ciento o más, que venían registrando en los últimos años.
La historia regional se replicó en Nicaragua, donde las remesas alcanzaron en el 2007 los 739 millones de dólares, según las cifras preliminares del Banco Central de Nicaragua (BCN), lo que representó un crecimiento del seis por ciento.
Marcelo Mayorga, gerente de Remesas Instantáneas de Nicaragua, un proyecto impulsado desde el año pasado por el Fondo Latinoamericano de Desarrollo (Folade) que pretende facilitar el envío de remesas desde Costa Rica, dice que este año el sector de las remesas no registraría crecimiento alguno. Es decir que, en el mejor de los escenarios, el monto de recursos quedaría al menos igual al del año pasado.
Recuerda que al menos el 65 por ciento de las remesas familiares que recibe Nicaragua proviene de Estados Unidos, mientras que un 15 por ciento tiene su origen en Costa Rica. El restante 20 por ciento corresponde a envíos desde otros países de Centroamérica, como El Salvador y Honduras, e incluso de México y de naciones de Europa como España.
“Con una recesión en Estados Unidos podría ser que haya, no tanto una disminución, sino que tal vez un estancamiento este año (en las remesas familiares), dependiendo de cuánto dure la recesión”, subraya Mayorga.
Recuerda que en promedio anual las remesas familiares han venido creciendo entre 8 y 10 por ciento, a excepción del 2007 que registraron un alza del seis por ciento.
A inicios de abril el economista jefe del Banco Mundial para América Latina, Augusto de la Torre, advirtió que una recesión de la economía de Estados Unidos afectará el flujo de remesas de al menos 15 países de la región, donde tales recursos son un componente importante del Producto Interno Bruto (PIB), como es el caso de Nicaragua, donde tal proporción equivale al 17 por ciento del PIB.
El especialista en temas de migración y remesas, Manuel Orozco, refiere que según una encuesta realizada en enero por la firma M&R, entre 1,000 adultos nicaragüenses jefe de hogar, el 43 por ciento de los consultados dijo tener entre uno y tres años recibiendo remesas.
La encuesta, con un margen de error de 3.16 por ciento, confirmó que el 40 por ciento de los consultados recibía remesas, con un promedio de 175 dólares en cada envío, sumando nueve envíos al año.
CAMBIOS EN VIDA DE INMIGRANTES
“En el corto plazo las remesas a la región serán cuidadosamente escrutadas para determinar si la desaceleración es un fenómeno temporal, o el comienzo de una tendencia que podría afectar más severamente a la región. No obstante, las necesidades de los miembros de los familiares no disminuirán, hecho que los trabajadores inmigrantes compensarán trabajando más horas y en más trabajos, moviéndose a diferentes sectores, mudándose a otros estados o inclusive a otros países”, subraya Natasha Bajuk, coordinadora de Programa de Remesas del Fomin, en un informe enviado a LA PRENSA al ser consultada sobre el tema.
En el 2007 las remesas en México, en mayor receptor de estos recursos en Latinoamérica, crecieron sólo uno por ciento, es decir alcanzaron los 23,979 millones de dólares.
El refuerzo de normas estatales y locales de inmigración, unido a una desaceleración de la economía norteamericana, parecerían tener un impacto significativo en la capacidad de enviar dinero a casa de muchos inmigrantes, según el Fomin.
Adicionalmente, las remesas a Brasil fueron las primeras en mostrar una disminución anual del 4 por ciento, al cerrar el 2007 en 7,075 millones de dólares, pero por razones enteramente diferentes.
“Con un crecimiento económico estelar durante los últimos años, ahora existe una menor presión de mudarse al extranjero y más oportunidades para que los brasileños regresen a casa”, aclara el organismo.
Por ello el Fomin dice en su informe que, si los datos de México representan las primeras señales de una desaceleración regional, eso tendrá un fuerte impacto en la vida de millones de familias a lo largo de la región, así como sobre las comunidades en las cuales viven.
La depreciación del dólar con respecto al euro aún no ha tenido un efecto importante sobre las remesas a Latinoamérica y el Caribe, con excepción de Brasil.
Por otra parte, el aumento en el valor del euro ha resultado en que un mayor porcentaje de las remesas de la región provengan de Europa, principalmente España, Italia, Portugal y el Reino Unido, haciendo que Europa sea cada vez más atractiva para trabajadores de Latinoamérica y el Caribe, indica el informe del Fomin.
NECESIDADES BÁSICAS “CHOCAN” CON EL AHORRO
Aunque la mayoría de las remesas se usan típicamente para comprar necesidades diarias, se mantienen recursos significativos para ahorros e inversiones. No obstante, aún falta mucho por hacer para lograr aumentar los volúmenes de remesas destinados a actividades productivas.
“Cuando se combinan con el acceso a servicios financieros, las remesas ofrecen a las familias transnacionales una gama más amplia de opciones para gestionar su dinero. El acceso financiero puede aprovechar las remesas no sólo permitiendo a estas familias la creación de ingresos y activos para sí mismas, sino también jugando un rol importante en las comunidades en las cuales viven”, subraya Bajuk.
“Un gran reto que nosotros nos hemos trazado es un uso más productivo de las remesas, sin embargo eso choca con la realidad cuando nos damos cuenta que la remesa es un ingreso que pasa a sustituir el ingreso que normalmente obtendría cada familia si hubieran las suficientes fuentes de trabajo en el país”, añade por su parte Mayorga.
A CONGRESO EN COLOMBIA
Precisamente para buscar cómo fomentar un mejor uso de las remesas familiares en sectores productivos la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) se prepara para realizar el I Congreso Latinoamericano de Bancarización, Microfinanzas y Remesas, el cual se llevará a cabo los días 8 y 9 de julio en Bogotá, Colombia.
“Tan importante iniciativa surgió como respuesta de la Federación al bajo nivel de bancarización que caracteriza a las economías latinoamericanas, el cual no sólo tiene un impacto negativo sobre su nivel de desarrollo, sino que limita las posibilidades de las familias de menores ingresos de contar con herramientas para mejorar sus ingresos y evitar su vulnerabilidad. Ello, no obstante el interés que han manifestado en los últimos años las instituciones financieras en incursionar hacia nuevos segmentos que antes no atendían”, informó Silvia Jaramillo, vocera de Felaban.
Jaramillo recuerda, además, que algunas instituciones financieras han encontrado en las remesas familiares una oportunidad para vincular a las familias receptoras como clientes, permitiendo que las mismas generen activos que mejoren su calidad de vida.
“En este Congreso se presentarán ejemplos exitosos de instituciones que han incursionado en estas nuevas actividades, a través de la región, con el fin de que compartan las dificultades, los aciertos, los logros y los retos que han enfrentado en el proceso”, adelanta.
El 55 por ciento de los consultados por la encuesta de M&R, realizada en enero, dijo que piensa recibir remesas por más de 10 años.
Habrá que esperar si el sector de las remesas logra “mantenerse a flote” mientras “navega” en el 2008.