La senadora demócrata Hillary Clinton logró este sábado su segundo triunfo en la carrera a la Casa Blanca en los “caucus” de Nevada (oeste), donde el 25 por ciento de la población es hispana y donde el republicano Mitt Romney obtuvo su tercer éxito, a la espera de los resultados de Carolina del Sur.
Según las proyecciones de los canales televisivos estadounidenses, Clinton infligió en Nevada su segunda derrota consecutiva a su joven rival Barack Obama, que había empezado con un triunfo en Iowa (centro) el proceso de selección de los candidatos para las elecciones presidenciales de noviembre.
Con el 78 por ciento de los votos escrutados, la senadora venció con el 51 por ciento, frente a 44 puntos para Obama, en un Estado donde entró en escena el electorado hispano, que puede ser determinante en las elecciones del 4 de noviembre, en caso de estrechos resultados entre el candidato demócrata y su rival republicano.
La ex primera dama, que logró levantar la cabeza en New Hampshire, cuenta con una fuerte popularidad entre los hispanos y logró imponerse en Nevada, pese al apoyo brindado a Obama por el potente sindicato hotelero de dicho Estado, donde se encuentra la ciudad turística de Las Vegas, y cuyos miembros son mayoritariamente latinos.
Entre los republicanos, Romney se anotó en Nevada su tercer triunfo después de Michigan y Wyoming, recuperándose así de las dos severas derrotas sufridas nada más empezar en los “caucus” de Iowa, donde lo derrotó el bautista Mick Huckabee, y en las primarias de New Hampshire, donde ganó John McCain.
Según resultados parciales, Romney logró el 54 por ciento de los votos, frente a 13 por ciento para McCain y 13 por ciento para Ron Paul.
A excepción del mormón Romney, los otros candidatos republicanos concentraron sus esfuerzos en las primarias de Carolina del Sur (sureste), cuyos resultados todavía se desconocen.
En Carolina del Sur, los diferentes candidatos republicanos se enfrentaron sobre el tema de la inmigración ilegal. Por un lado, el senador McCain aboga por una regularización de los indocumentados bajo condiciones como el pago de una multa o aprender inglés, mientras Romney defiende una línea dura y se opone a lo que considera una “amnistía” para los ilegales.