Contrario a las estimaciones oficiales de que las pandillas en Nicaragua no representan mayor peligrosidad para el país, un estudio realizado por un antropólogo británico cuyos hallazgos principales fueron publicados por Envío/CEPRID, destaca que las agrupaciones juveniles nacionales aún son causa de algún tipo de violencia.
El antropólogo Dennis Rodgers lo constató al introducirse a una de las pandillas de Managua para estudiar el fenómeno, lo que le permitió además comprobar que las pandillas nacionales, que en la década de los 60 y 70 subsistieron en toda la región, en países como El Salvador, Honduras y Guatemala, fueron reemplazadas por las maras, integradas por jóvenes deportados de Estados Unidos, sobre todo de Los Ángeles.
La Directora de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, reconoció que las pandillas han sido causa de algunos casos violentos, pero dijo que aún no están relacionadas con el crimen organizado, y que las maras organizadas en los otros países del istmo “constituyen verdaderos ejércitos”.
El estudioso señala que la violencia reflejada tanto en pandillas como en maras, es consecuencia de los conflictos militares en que estuvieron inmersos la mayoría de países de la región.