A solo 50 kilómetros de Bogota se encuentra una de las obras de arquitectura más importantes para los colombianos, por ser considerada una de las maravillas del mundo. La Nueva Catedral de Sal de Zipaquirá, inaugurada en 1995 y excavada en el interior de una mina, es única en su género en todo el mundo.
El templo es un universo subterráneo en el que los visitantes podrán encontrar 8,500 metros cuadrados de imágenes y representaciones religiosas perfectamente talladas sobre la roca salina que recubre las paredes de la antigua mina.
El recorrido por la Catedral de Sal toma una hora. El volumen de sus proporciones y la iluminación interior son sobrecogedores.
El recorrido por este espectáculo de oscuridad y grandeza se divide en tres tramos básicos: el primero lo constituye el Vía Crucis, en donde se exhiben las escenas bíblicas por medio de la cruz; el segundo está conformado por la cúpula desde donde se puede observar a 145 metros de distancia la cruz mayor de 16 metros de altura, ubicada en la nave central.
De igual manera, la rampa de descenso a las cámaras, los balcones superiores y el nártex o atrio, conforman el tramo intermedio. Para finalizar el recorrido se encuentra “La Creación”, obra hecha en alto relieve sobre mármol, además de “El Pesebre” y la escultura de “La Piedad”.