Un nuevo éxodo de nicaragüenses hacia Estados Unidos, reportan activistas comunitarios en el Sur de la Florida, pese a las restricciones y medidas de seguridad impuestas por el Gobierno norteamericano. La causa: la inseguridad económica y política que enfrenta el país tras el retorno de Daniel Ortega al poder.
Martha Müller es un ejemplo de la nueva inmigración. Partió de Nicaragua hace tres meses hacia Estados Unidos.
Era el único sostén del hogar y no tenía un trabajo para alimentar a sus dos hijos, sus ancianos padres y a su hermano menor enfermo. Su situación se agudizó con la destrucción que dejó el huracán Félix, a su paso por la Región Autónoma del Atlántico Norte, de donde es originaria.
La desesperación la llevó a buscar vida en el país de las oportunidades, Estados Unidos, donde reside desde hace dos meses bajo la sombra, pues no posee un estatus legal.
Trabaja en una residencia en Broward. Dice que le hacen mucha falta sus dos hijos, un adolescente de 15 años y su pequeña de sólo 2 años.
“Es necesaria la separación que estamos viviendo, me da tristeza, pero también siento alivio porque puedo enviarle dinero a mi familia semanalmente para que coman y tomen leche; la situación en Puerto Cabezas es dura y el Gobierno no está haciendo nada para superar el desastre que vivimos”, afirmó.
LA CRISIS ECONÓMICA
A la crisis económica se suma la falta de confianza de Martha en el gobierno de Ortega. Sólo le basta recordar la represión y la falta de atención que vivieron los pobladores de su zona en la década de los ochenta.
“Mire, es poco lo que yo le pueda contar con lo que se vive allá. La situación es bien difícil”, dijo al explicar que es por esa razón que decidió arriesgarse a viajar indocumentada a Estados Unidos, sabiendo el peligro que representaba para su integridad física, el hambre y el frío que le esperaban al cruzar la frontera.
“Sólo Dios me dio fuerzas para llegar hasta aquí. Por un momento pensé que moriría en el camino, quiero darle a mi familia todo lo que necesitan, ellos están viviendo de lo que ganó aquí”, dijo.
Martha llegó a Miami en noviembre. Ese mismo mes su prima Yolanda Müller partió de Puerto Cabezas, junto a 14 personas de la zona, pero fue abandonada por el coyote junto a sus dos hijas pequeñas en medio del desierto de Arizona. Horas después Yolanda falleció a causa de hipotermia, deshidratación y cansancio.
MÁS DE 300 HAN MIGRADO
El reverendo moravo Fernando Colomer comentó que Martha es una de las 310 personas que han partido de Puerto Cabezas hacia Estados Unidos, en los últimos meses, a causa de la destrucción que dejó el fenómeno climático.
La pesca, una de las principales fuentes de empleo en la zona, no ha sido reactivada en su totalidad y la ayuda que reciben de las autoridades, no corresponde a las necesidades de la población.
“Tenemos información que la ayuda ha llegado, pero no es distribuida; los damnificados reciben muy poco, el Gobierno no ha levantado un solo techo. Los árboles caídos los están sacando para vender la madera, la gente está afligida y descontenta; creo que mientras la situación económica no mejore, haya hambruna y la pesca no se reactive, la gente seguirá emigrando”, advirtió.
René Wilson, activista comunitario en Miami, sostiene que los costeños están llegando en pequeños grupos al Sur de la Florida. Sin embargo, hay otros que continúan varados en Guatemala y México, a la espera de poder continuar su camino hacia Estados Unidos.
Aseguró que el Gobierno central no ha destinado esfuerzos para dar inicio al proyecto de reconstrucción de esa zona.