Los jugadores extranjeros del Bóer se sintieron identificados con el equipo, de forma tal que la mayoría está acompañando a la tribu en su gira por las ciudades colombianas de Barranquilla, Montería y Cartagena, pero cuando esta aventura llegue a su final en los próximos días, buscarán nuevos horizontes, excepto uno, el popular jardinero estadounidense Vincent Palmer, quien desea seguir jugando en Nicaragua.
“Me encanta Nicaragua y quiero seguir jugando beisbol en ese lindo país”, dice Palmer, quien está al tanto que el siguiente torneo en el beisbol pinolero es el Campeonato Nacional de Beisbol de Primera División, el cual no admitió jugadores importados en la pasada temporada.
“Me dijeron que existe la posibilidad que este año permitan dos extranjeros por equipo. Esto sería fabuloso”, señaló.
Palmer es de los importados que más se ha identificado con el público de Managua, por su entrega, carisma y contacto con los fanáticos. Todavía se le recuerda repartiendo juguetes a niños en las graderías del Estadio Nacional o bien visitando el hospital La Mascota para llevar obsequios a niños enfermos.
El destino preferido del resto de jugadores extranjeros del Bóer son Italia y las ligas independientes de los Estados Unidos, como lo hicieron el año pasado.