Representantes de 30 comunidades ubicadas en las márgenes del río Coco, viajaron a Managua para denunciar ante las autoridades del Ejército, la inseguridad que enfrentan debido a la supuesta presencia de un grupo armado dedicado a delinquir.
Los denunciantes, que por seguridad omitieron sus nombres, también recurrieron ante la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos, confirmó el secretario ejecutivo de esa organización, Roberto Petray, quien prometió viajar a mediados de febrero a esas comunidades para conocer la situación.
Entre los sujetos mencionados, según los denunciantes, están los conocidos por los apodos de “Los Huracanes”, quienes aparentemente “han ido organizando redes” a través de las cuales se dedican al cultivo de marihuana, para lo cual han establecido vínculos con delincuentes de Honduras que utilizan las fronteras de ambos países para esconderse.
Aparentemente este grupo opera entre el río Coco y Bocay, está asentado en la comunidad Par Par, Boca de Ayotera, pero se moviliza por Santa Rosa de Par Par, Plis Central y Plis Abajo.
También lo hace en Caño Negro y La Colonia. Pero el jefe de Relaciones Públicas del Ejército, general Adolfo Zepeda, aseguró que no tienen noticias de bandas armadas en esa zona.
El vocero militar manifestó que se presentan algunas situaciones irregulares, por distintas razones, en comunidades del interior del país. No obstante, señaló que ante un eventual caso como el denunciado “vamos a aplicar lo que corresponde a las leyes de armas”. Recordó que existe un plan permanente de seguridad en el campo y en algunos lugares donde no hay presencia permanente, el control se hace con patrullajes.
Zepeda dijo que escucharon la demanda de los campesinos de esas comunidades, tomaron nota de la misma y trasladaron la inquietud a las unidades correspondientes.
El representante de ANPDH refirió que verificarán en el lugar esta denuncia, pues según lo expresado por los dirigentes de esas comunidades, es preocupante la inseguridad que viven “porque ésta es una banda que cruza la frontera”.
Indicó el activista de derechos humanos que también han recibido información de otra banda que se mueve por la cuenca arriba del río Coco.
Mientras, los denunciantes aseguraron que entregaron a las autoridades del Ejército un listado de los nombres de los sospechosos que integran este grupo delictivo, así como de ocho de sus colaboradores.
En esa zona aseguran ya han amenazado de muerte a varios habitantes de las comunidades donde operan.
Aseguran que los delincuentes prometen a los campesinos que los van a apoyar en los despales y quemas, con el fin de obtener popularidad entre ellos.
Los denunciantes sostienen que cinco familias ya abandonaron sus comunidades, por amenazas y miedo a estas bandas.
“A estas familias los malandros trataron de ultrajar a sus hijas y a otros les exigían que les dieran de comer a diario, además les dijeron que si los denunciaban les iban a pasar la cuenta”, señaló otro de los denunciantes.
Aparentemente “Los Huracanes” llegaron a Plis Central huyendo de otras comunidades y allí empezaron a organizar a los lugareños para que cultivaran la marihuana. “Tienen una gran red en varias comunidades”, señaló uno de los denunciantes.
Explicaron que la presencia de estos hombres en varias comunidades del sector “ha arruinado la sociedad”, pues en las escuelas los profesores ya han encontrado a niños de 10 a 12 años vendiendo marihuana.
Los lugareños temen que este grupo profundice sus acciones, ya sea con el secuestro de técnicos o de productores. Indican que hace menos de un año, en Ayapal, mataron a Jesús Olivera después que denunció un robo.