Barack Obama ganó las asambleas del Partido Demócrata en Maine para completar su barrida de todas las primarias del fin de semana y cobrar impulso en su histórica batalla con Hillary Rodham Clinton por la candidatura presidencial.
Conocidos los resultados del 59 por ciento de los distritos, Obama tenía el 57 por ciento de los votos y Clinton el 42 por ciento. Los 24 delegados a la convención partidaria se reparten en forma proporcional.
Clinton retiene su ventaja entre figuras importantes del Partido Demócrata, incluso en momentos en que Obama aumenta su número de delegados con victorias en primarias y asambleas partidistas en todo el país, de acuerdo con un sondeo de The Associated Press.
De los 796 legisladores, gobernadores y funcionarios del partido que son superdelegados demócratas, Clinton tenía 243 y Obama 156. Esa diferencia era la causa de la ventaja general de Clinton en la contienda para asegurarse la candidatura presidencial del partido. De acuerdo con el conteo más reciente de la AP, (antes de Maine) Clinton tenía un total de 1,125 delegados, mientras que Obama tenía 1,087. Un candidato tiene que conseguir 2,205 delegados para capturar la nominación.
Las cifras ilustran no solamente la notable proximidad entre los dos candidatos, sino también la extraordinaria influencia que los superdelegados pudieran ejercer a la hora de determinar el nominado. Ambas campañas están buscando activamente el apoyo de los superdelegados, anunciando sus respaldos en el momento en que los consiguen.
“Yo le dije a mi esposa que probablemente voy a ser muy popular por un par de meses”, bromeó Richard Ray, un superdelegado que es presidente del ramal en Georgia de la central obrera AFL-CIO. Ray dijo que sigue indeciso, porque el sindicato no ha anunciado oficialmente a quién apoyará.
“Si ellos expresan su respaldo, entonces yo lo haré”, dijo Ray.
El partido ha nombrado a unos 720 de los 796 superdelegados. El resto será escogido en convenciones estatales del partido en la primavera y el verano. Reporteros de la AP han entrevistado a 95 por ciento de los delegados nombrados hasta la semana pasada, luego del Súper Martes.
Por primera vez desde que la AP comenzó a contactar a los superdelegados el año pasado, más de la mitad de ellos -399- han dado su apoyo a uno de los candidatos. Los 320 restantes aún no se habían expresado, lo que les hace objeto de intenso cabildeo por ambas campañas.
Con Clinton y Obama intercambiando triunfos y derrotas durante lo que va de la contienda, el papel de los superdelegados se ha visto aumentado y está causando ansiedad dentro y fuera de las campañas. Si el panorama actual de la contienda se mantiene, los superdelegados pudieran decidir la nominación en favor de uno de los candidatos incluso si el otro recibió la mayor cantidad de votos en las primarias y asambleas partidistas.