Los rezos de los miles de fanáticos en el Santiago Bernabéu no fueron suficientes para recibir el milagro de ver clasificado al Real Madrid a los cuartos de final de la Liga de Campeones.
Fue el AS de Roma el verdugo que sacó de la partida a los madridistas y los sentenció en casa con el 2-1, para borrarlos del mapa de la competición más importante de clubes europeos.
El equipo merengue recibía a los italianos con la tarea obligada de revertir el marcador 3-2 que la Roma les propinó en el partido de ida en los octavos.
La misión estaba al alcance del Madrid, pero el técnico Bernard Schuster siguió apostando por jugadores como Fernando Gago y Diarra, quienes extraviaron el medio campo y más que un motor para el equipo, hacían tropiezo al orden que proyectaban Baptista, Robinho y Gutti.
Madrid logró tomar posición del balón en la primera mitad, pero la defensa romana obstruía formalizar la llegada ofensiva del los locales.
Mancini y Alberto Alquilani crearon varias jugadas que debilitaron la defensa del Madrid, pero sin fortuna: el esférico terminaba en manos de Iker Casillas y el tiro de Alquilani pegaba en la esquina superior que une el travesaño y el poste izquierdo.
Ambos equipos se fueron al descanso con el marcador en blanco, los goles aparecerían en la segunda mitad.
Era el momento de hacer los cambios. El Madrid sacó a Diarra por Drenthe, un Michel Salgado sin muchos ánimos de continuar pidió el cambio y Schuster ingresó a Torres, mientras Soldado entró en lugar de Baptista.
Por su parte, al Roma le bastó cambiar a Mancini por Mirko Vucinic para que el juego cambiara de ritmo a favor de los italianos.
A los 72 minutos, Vucinic se movilizó como un lince sobre la banda izquierda, centró para Rodrigo Taddei , quien de cabezazo marcó el primer tanto que le daba el pase seguro a la Roma. Increíblemente, tres minutos después el Madrid respondió con gol de Raúl, quien estaba en posición adelantada, pero los jueces de línea no pitaron.
Pese al empate, el Madrid debía anotar dos goles más; sin embargo, la única anotación que se materializó fue la de Vucinic, a los 90 minutos, que terminó de liquidar a los galácticos de esta competición.
La historia no cambia para el Real Madrid. La fórmula de Schuster no logró romper la maldición que los priva de ganar su décima Liga de Campeones.