Casualidad
¡Que casualidad! Dos asesinos. Ambos mataron a periodistas. Ambos pertenecían a los partidos del pacto, que controlan el Poder Judicial. Ambos tienen condenas larguísimas que apenas comienzan a pagar. Y ambos están a punto de salir libres cuando Nicaragua celebra el Día Nacional del Periodista. Es el homenaje del pacto. Como dijo alguien, la señal que está enviando el Estado es que en este país “matar periodistas no es un agravante, sino un atenuante”.
Descaro
¿Cómo puede explicar la ministra de Gobernación Ana Isabel Morales los privilegios que está recibiendo William Hurtado, asesino del periodista Carlos Guadamuz? Convivencia familiar por estrés carcelario… ¡Qué barbaridad! ¿No se les ocurrió algo más descarado? ¿Cómo pueden los magistrados de la Corte Suprema explicar el afán que han mostrado por atenuar el delito a Eugenio Hernández, asesino de la periodista María José Bravo? ¡Ahora fue accidente! Qué descaro.
Perros y gatos
Pero, ¿qué podemos esperar de un sistema judicial donde la Corte Suprema, que debería ser la reserva moral de los abogados más honorables del país, vive en pleitos de perros y gatos? ¿Qué Corte es ésta donde un magistrado dice que otra magistrada le ha ofrecido balas en los pasillos, y otro más lo ha retado a darse de puñetazos para dirimir tal o cual caso? ¿Qué Corte es ésta donde el mismo presidente de ella dice que no tiene ningún sentido que exista y que lo mejor que le puede suceder a Nicaragua es que desaparezca?
Explicación
El presidente Daniel Ortega tiene legalmente toda la facultad para mandar a retiro a comisionados de la Policía Nacional. La ley así, lamentablemente, lo establece. Pero, también el presidente Ortega está obligado a explicar a la ciudadanía cuáles son las razones que lo llevaron a mandar a retiro a esos comisionados. Si ese retiro no lo solicitó el alto mando de la Policía, ¿por qué lo hizo Ortega? Si, tal como se piensa, tras todo este movimiento está solamente la intención de partidizar una institución que lucha por su profesionalización, Ortega estaría cometiendo un crimen contra el país. Si no es así, que explique por qué lo hace. Sencillo.
Guerra
Henos aquí a las puertas de una nueva guerra. Hace apenas un año era impensable hablar de movilización de tropas en fronteras o de la posibilidad de ver a un país enfrentado en este continente. Tanto a Estados Unidos como a Venezuela les conviene azuzar un clima bélico, porque ven en la guerra la posibilidad de avanzar rápidamente en su proyecto o eliminar a su adversario. Ya es un problema que haya guerra en Sudamérica, pero el problema se agiganta si se piensa en la posibilidad de que Chávez le cobre con apoyo militar, pobre pero simbólico, la ayuda que le presta a Ortega.
Pregunta
Hace un año, en una entrevista, le pregunté al jefe del Ejército, general Omar Halleslevens, ante un conflicto hipotético, ¿qué pasaría si el presidente Ortega, en su carácter de Comandante en Jefe del Ejército, le pide que envíe tropas a Venezuela como una vez lo hizo Bolaños para Irak? Eso es imposible que pase, dijo entonces el general. Me gustaría saber qué contestaría ahora don Omar Halleslevens.
De Ripley
Sólo en Nicaragua pasa que pobladores de una comunidad “protesten” para evitar que los tomen se cuenta a la hora de elegir sus autoridades. “La gente no quiere que haya elecciones”, oí decir campantemente a un dirigente sandinista. De Ripley.