Fue hace unos meses, recuerda Juanes, cuando su hija Luna se preguntó por qué la gente lo paraba en la calle para tomarle una foto o pedirle un autógrafo, o lo llamaba por su nombre como si fuera un amigo cercano.
“Papi, ¿tú quién eres?”, le preguntaba la niña de 4 años.
Esa es una pregunta que el astro colombiano se hizo a sí mismo cuando escribió y grabó su más reciente álbum, La Vida es un Ratico. Y con el lanzamiento esta semana de una de las giras musicales más anticipada del año —que arrancó anoche en la ciudad estadounidense de Unscasville, Connecticut—, Juanes dice que todo ha cambiado desde su tour del 2006, especialmente él.
“Todo es nuevo porque ahora soy una persona diferente”, dijo Juanes en inglés a la AP previo a un concierto de ensayo con su banda en Coral Gables. “He crecido como persona, probablemente a través de distintas experiencias, a través del dolor y también de la felicidad”.
La vida del cantautor de 35 años ha sido una montaña rusa. Su álbum del 2004 Mi Sangre, que incluyó su fenomenal éxito La Camisa Negra, puso a Juan Esteban Aristizabal (su verdadero nombre) en el camino de la fama mundial. Además de recibir elogios de la crítica (tiene suficientes premios Latin Grammy como para jugar bolos con ellos), su gira homónima cubrió 31 países —incluyendo Nicaragua— en cuatro continentes, una cifra sin precedentes para un artista latinoamericano.
La Vida es un Ratico, su cuarto disco de estudio, ha vendido más de nueve millones de copias, más que cualquier otro intérprete de rock en español, y al mismo tiempo Juanes trabaja incansablemente como activista en contra de las minas antipersonales en Colombia. Recientemente cantó en la ceremonia del Premio Nobel de la Paz y ante el Parlamento Europeo con el fin de recaudar fondos para la causa.
EN EL OJO DEL HURACÁN
Su nombre también ha figurado en la prensa sensacionalista, primero por la separación de su esposa, la modelo colombiana Karen Martínez, y luego por su reconciliación. Aun su decisión de cortarse una larga cabellera generó noticias en el mundo de las celebridades latinas.
Pero pese a todo, Juanes se presenta a sí mismo como un padre normal, trabajador, que por casualidad se gana la vida cantando, tal como se lo explicó a su hija.
Algunos son doctores, otros policías, dijo. “Soy un cantante y la gente me conoce porque oye mis canciones en la radio”, explica en español.
No solicita lujos durante la entrevista. Sólo bebe una botella de agua sentado en una silla plegable, en una sala de prensa del BankUnited Center de la Universidad de Miami. Ataviado en jeans y camiseta negra, luce casi idéntico a como lo hace más tarde en el escenario. Habla suavemente y se excusa al sentir la necesidad de responder en su lengua materna.
Es sencillo. Y esa es la idea detrás de su próximo tour. “Esta gira realmente se enfocará en la música. Claro que habrá luces e imágenes, pero lo más importante será el sonido. Es fantástico”, opina satisfecho.
LO QUE IMPORTA
El nuevo material aborda el torbellino interno de Juanes:
“Que cambie todo pero no el amor/Nuestra familia es más importante ya lo sé/Y la debemos proteger y volver a tejer/Porque estos tiempos son difíciles y es más escasa la verdad”, dice el coro de la canción La Vida es un Ratico.
Y aun si uno no entiende sus palabras, Juanes logra tocar las emociones del oyente a través de pequeñas o grandes melodías. Esta habilidad como compositor es un reflejo de su proceso creativo: primero compone la música; la letra viene después.
“Todas esas melodías salieron de mi corazón, del modo en que me siento”, explica. “Es un poco extraño, porque aun cuando no tengo las palabras, la melodía me dice lo que necesito porque expresa dolor o felicidad”.
Los últimos dos años Juanes ha alcanzado el éxito tanto en su vida personal como profesional. Pero el cantante dice que aún le queda mucho por lograr.
“Para mí cada día es como, pues, un sueño. Un sueño como el mañana, un sueño como el pasado. Para mí ver a mis hijas creciendo es un sueño muy grande y me suplica querer estar vivo, haciendo música, girar... Diría que hay muchas cosas que hacer todavía”.