El problema de la basura, en todas partes del país pero particularmente en Managua, es de antigua data y se ha venido agravando a medida que pasa el tiempo y no se le busca la adecuada solución. Más bien, en los últimos días ha empeorado al extremo de amenazar a la población capitalina con causar una crisis sanitaria de imprevisibles consecuencias.
Un dato muy importante al respecto de la basura de Managua, es el de que de las 1,200 toneladas de desechos que según el alcalde Dionisio Marenco se generan todos los días y se depositan en el basurero de La Chureca, una gran parte es reutilizable y produce a las empresas recicladoras unos veinte millones de dólares anuales, o sea alrededor de cuatrocientos millones de córdobas. Pero la basura reciclable que se vende a los intemediarios, se la disputan los trabajadores de la Alcaldía que la recolectan en las calles y la trasladan en camiones a La Chureca, con los “churequeros”, como se les llama a las personas que en el mismo basurero general se dedican a la recuperación de desechos reutilizables, para venderlos a los chatarreros y de esa manera obtener un pequeño ingreso que les permite ganarse la vida en forma tan modesta como arriesgada para su propia salud.
Ahora el pleito de los trabajadores de la Alcaldía que recolectan la basura, con los churequeros, se ha exacerbado al extremo de que estos últimos no permiten el ingreso a La Chureca de los camiones cargados de desechos; y para impedirlo amenazan con acciones de violencia, incluso con quemar los vehículos junto con las personas que los ocupan.
Pero quien paga la consecuencia principal de este conflicto es la población de Managua, o sea más de un millón de personas de todas las edades, cuya salud está gravemente amenazada por la acumulación de basura en las casas, predios vacíos y calles de la ciudad. Y lo peor es que, según el alcalde Dionisio Marenco, en este grave problema hay una manipulación política de por medio, pues él dice que los churequeros son azuzados por activistas de una organización de masas del FSLN, o sea de su propio partido político. La manipulación, supuestamente, es para dañar la imagen del alcalde Dionisio Marenco y ajustarle cuentas por alguna rencilla política o personal que él tiene con la cúpula sandinista, cuyos pormenores se desconocen, pero en todo caso la ciudadanía no tiene por qué pagar sus consecuencias.
Como sea, es evidente que los churequeros tienen razón en su reclamo de que los recolectores de la basura no se apropien de los desechos reciclables. Estos últimos reciben salario y sus correspondientes prestaciones sociales, mientras que aquellos dependen exclusivamente de la basura útil que puedan encontrar cada día. A lo que no tienen derecho los churequeros es a perjudicar a toda una población de más de un millón de personas, cuya salud se ve seriamente amenazada por la acumulación de basura que provoca a su vez la proliferación de mosquitos, cucarachas, ratas y otras alimañas transmisoras de enfermedades.
Toda comunidad civilizada se funda en un acuerdo social de hecho y de derecho para asegurar la convivencia humana. En tal acuerdo se pone de manifiesto la consideración que se deben las personas entre ellas y, por lo tanto, el respeto de cada uno a los derechos de los demás y el cumplimiento de las leyes establecidas con ese fin. Una sociedad que permite a una parte de sus miembros romper los valores de la convivencia humana y social, es una comunidad condenada inevitablemente a la anomia, es decir, a la desorganización política, al caos, a la desmoralización pública y la degeneración colectiva.
De manera que si es cierto que el problema de La Chureca lo están manipulando políticamente, esta sería una actitud más que irresponsable, criminal. No se puede considerar de otra manera a la amenaza contra la salud de más de un millón de seres humanos; y menos si este problema de La Chureca es manipulado políticamente por quienes gobiernan el país y conducen el Estado, y por lo tanto tienen la obligación legal, política y moral de procurar la salud pública, la seguridad y el bienestar de los gobernados.
Las autoridades sandinistas del Gobierno Central y de la Alcaldía de Managua tienen que asumir con responsabilidad el problema de La Chureca y la basura en términos generales. Es criminal que lo agraven por sus ambiciones y rivalidades políticas intestinas.