El gobernador demócrata de Nueva York, Eliot Spitzer, apodado “Eliot Ness” por su cruzada contra el crimen, renunció este miércoles al cargo tras revelarse que era cliente de prostitutas de lujo.
“Durante el transcurso de mi vida pública, he insistido en que es necesario que todo el mundo, sea cual sea su poder o la función que desempeña, asuma la responsabilidad de su conducta”, dijo Spitzer en rueda de prensa.
“No puedo ni voy a exigir menos de mí mismo. Por esa razón, renuncio al cargo de gobernador”, agregó Spitzer, que estaba acompañado por su esposa.
Tras su renuncia, efectiva el próximo lunes, Spitzer será sustituido hasta la conclusión del mandato en 2010 por su adjunto David Paterson, de 53 años, un ciego, que se convierte además en el primer gobernador negro del Estado.
El diario The New York Times reveló el lunes que Spitzer estaba mencionado en documentos de una investigación policial federal del FBI como cliente de la red de prostitutas “Emperors Club”, que cobraba hasta 5,500 dólares por hora.
Spitzer, de 48 años, casado y con tres hijas, había respaldado a Hillary Clinton en la carrera por la investidura demócrata a la Casa Blanca y era considerado hace un año como una estrella ascendente de su partido.
El jefe de la minoría republicana en la Asamblea del Estado de Nueva York, James Tedisco, había dado el martes un plazo de “24 a 48 horas” a Spitzer para que renuncie o en su defecto exponerse a una destitución.
Desde su cargo anterior como Fiscal General del Estado de Nueva York, Spitzer se había ganado a partir de 1998 una reputación de incorruptible y con ella una larga lista de enemigos, sobre todo en Wall Street.
Tras ser objeto de numerosas consultas del New York Times durante el fin de semana, Spitzer supo que la revelación de su afición por las “call girls” era inminente y convocó una rueda de prensa para la tarde del lunes, durante la cual pidió perdón ante las cámaras de televisión junto a su esposa.
Spitzer fue identificado como “Cliente 9” en los documentos judiciales que detallan sus contactos telefónicos grabados por el FBI con la red de “escorts” VIP y filtrados por las autoridades al New York Times.
El “Cliente 9” contrató los servicios de “Kristen”, una joven norteamericana de 22 años por la que pagó 4,300 dólares —viáticos incluidos— para un encuentro el 13 de febrero pasado, víspera de San Valentín, en un hotel de Washington.