La repentina renuncia de un alto mando militar estadounidense dejó al desnudo las agudas divisiones internas acerca de Irak y de Irán, cuando el presidente George W. Bush entra en sus últimos meses de gobierno.
El almirante William Fallon, jefe del Comando Central de Estados Unidos, anunció el martes que renunciaba con un año de anticipación al final de su mandato debido a que sentía que ya no era eficaz.
La Casa Blanca rechazó de manera vehemente este miércoles que el motivo de la renuncia de Fallon fuera la existencia de diferencias sobre Irán, o que el Gobierno pretenda ir a la guerra con ese país. “No hay nadie en el Gobierno que esté sugiriendo otra cosa que un enfoque diplomático con Irán”, dijo la portavoz Dana Perino.
Pero es la segunda vez en los últimos meses que la política de Estados Unidos hacia Irán está en el centro de un conflicto entre la Casa Blanca y profesionales de carrera.
Un informe de inteligencia de Estados Unidos difundido en diciembre y que señalaba que Irán había suspendido un programa secreto de armas nucleares en 2003, desató una tormenta de críticas de influyentes neoconservadores y fue visto como una forma de debilitar cualquier intento de guerra.
La razón que Fallon dio para su renuncia fueron informes de prensa que a su juicio crearon la percepción de que se oponía a las políticas del Presidente, lo cual el almirante rechazó.
Su área de responsabilidad eran sitios calientes como Irak, Irán, Afganistán y Pakistán.