El Canciller Samuel Santos recibió ayer en Cancillería al embajador colombiano Antonio González Castaño. Esta vez González sí dio declaraciones a los medios de comunicación. /LA PRENSA / G. MIRANDA
Todo normal con Colombia
Cancillería citó ayer al embajador colombiano, para asegurarle que “todo vuelve a la normalidad”
Pero le advierten que está pendiente la reubicación de fragatas militares colombianas en el mar Caribe
Arlen Cerday María José Uriarte
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Debió pensarlo mejor

El experto en asuntos de seguridad y defensa, Roberto Cajina, considera que la decisión del presidente Daniel Ortega, de romper relaciones con Colombia hace una semana, al solidarizarse con el presidente Rafael Correa, debió ser “mejor pensada”, ya que esto provocó cierto desconcierto en algunos sectores. Cajina, que se encontraba en ese momento en una reunión en Barbados con expertos latinoamericanos y del Caribe en temas de seguridad, señaló que muchos de ellos no comprendían por qué el Presidente nicaragüense se involucró en el conflicto entre Colombia, Ecuador y Venezuela. Para Cajina, la actitud de Ortega fue positiva en el sentido de que permitió que a nivel internacional se difundiese un poco más el diferendo marítimo que existe con Colombia por el tema del Meridiano 82, y por ende se lograse un compromiso del Presidente colombiano, Álvaro Uribe, de buscar un acuerdo para que las fragatas de ese país navegasen en lugares que no causen fricciones con las autoridades navales de Nicaragua. Agregó que la idea de establecer coordinaciones entre las Fuerzas Navales de ambos países, para patrullar de forma conjunta y hacer frente a la lucha contra el narcotráfico, refuerza el acuerdo que ya existe con Estados Unidos en ese mismo aspecto. Cajina es del criterio que aunque la Constitución de la República establece que la política exterior es del resorte del Presidente, debe manejarse de forma fundamentada, es decir, que el mandatario debió ser más cauteloso a la hora de romper relaciones con Colombia, ya que unas horas después las restableció en la reunión de mandatarios del Grupo de Río. Recordó que el caso del diferendo con Colombia se encuentra en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La Haya, y que los argumentos de Nicaragua son bastante sólidos, por lo que recomienda se debe esperar lo que resuelva esa instancia internacional.

El Gobierno de Nicaragua formalizó ayer la reanudación de las relaciones con Colombia, no sin antes advertir a las autoridades de ese país que su presidente Álvaro Uribe se comprometió con el mandatario nicaragüense Daniel Ortega, a “retirar las fragatas de la armada colombiana hasta un sitio de tranquilidad a ambos países”, luego que el viernes pasado Ortega canceló la ruptura con aquel país.

La formalidad se cumplió a través de una carta del canciller Samuel Santos al ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Fernando Araújo, que fue retirada por la mañana en el edificio de la Cancillería por el embajador de ese país, Antonio González Castaño.

TRES PÁRRAFOS DE RECORDATORIO

La carta de Santos a Araújo, reproducida para los medios de comunicación, consta de cuatro párrafos y es hasta en el último que el Canciller reitera al funcionario colombiano “la decisión del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de Nicaragua, de dejar en suspenso la decisión de romper relaciones diplomáticas entre ambos”.

Mientras, en los tres párrafos anteriores, Santos recuerda a Araújo que el “compromiso adquirido” por Uribe para retirar las fragatas fue también ante los demás presidentes latinoamericanos, presentes el viernes 7 de marzo en la Cumbre del Grupo de Río, en Santo Domingo, República Dominicana.

Además, le asegura que el Gobierno de Ortega está “comprometido de lleno en la lucha frontal contra el narcotráfico y está en la plena disposición de establecer los planes y coordinaciones necesarios para su combate efectivo”.

Otra carta de Nicaragua a Colombia del viernes anterior había formalizado la ruptura, horas antes de que Ortega y Uribe se dieran la mano en la capital dominicana.

Ortega había roto relaciones con Colombia el jueves en “solidaridad” con sus homólogos Hugo Chávez, de Venezuela, y Rafael Correa, de Ecuador.

A su vez, Venezuela y Ecuador habían roto con Colombia porque el Ejército colombiano bombardeó el 1 de marzo un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio ecuatoriano, lo que el Gobierno de Quito calificó como una invasión a su soberanía.

En su ruptura, Ortega también justificó el supuesto irrespeto de Colombia a la soberanía nacional en aguas del mar Caribe, que se diputan en un diferendo ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.

Santos dijo que a pesar de que Correa ha condicionado la reanudación de las relaciones con Colombia, Nicaragua “tiene un espíritu positivo” con su reanudación y que trabajarán por la reubicación de las fragatas colombianas y el nombramiento del embajador pendiente en Colombia, mientras esperan el fallo definitivo de la CIJ.

COLOMBIA ANALIZARÍA PATRULLAJE CONJUNTO

Por su parte, González dijo que esperaría “instrucciones” de la Cancillería colombiana sobre la disposición de realizar patrullaje conjunto con Nicaragua, para combatir el narcotráfico.

El diplomático se limitó a calificar como “placentero” el hecho de la reanudación de relaciones y confirmó que hay posibilidades de trabajar “una agenda propositiva, una agenda proactiva” con Nicaragua.

Santos también comentó junto a González que éste le confesó que, durante sus escasos cuatro meses de misión en Nicaragua, “no ha tenido oportunidad de aburrirse”.

A juzgar por los hechos, lo que mantiene entretenido a González serían las frecuentes visitas a la Cancillería, donde ha asistido a explicar la presencia de naves colombianas en aguas del mar Caribe que Nicaragua considera propias, o a retirar cartas de queja por el supuesto hostigamiento colombiano contra pescadores miskitos nacionales.

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