Un inesperado cambio en la rutina diaria me llevó al encuentro con el misterioso monstruo de Cloverfield. Sin embargo, fue una grata sorpresa la satisfacción que tuve al presenciar cómo el más fantasioso de los argumentos puede ser toda una pieza de entretenimiento rápida, simple y de buena calidad.
Un extraño monstruo, del que no se explica su origen, cae en la isla de Manhattan y empieza a destrozarlo todo. Eso es esta película. ¿Cuál es el exitoso truco? La perspectiva desde la cual es narrada esta inverosímil historia. El ataque es documentado en una pequeña cámara de vídeo que inesperadamente cae en las manos de un veinteañero durante la fiesta de despedida de uno de sus amigos. Los primeros 20 minutos de la película, la cámara, con todos y sus movimientos bruscos, se dedica a recoger la celebración y crisis emocionales de los protagonistas del filme.
De repente, una explosión determina que estas historias personales pasen a segundo plano, pero posteriormente funcionarán como valiosas piezas de engranaje en el filme, para determinar las decisiones que tomen los personajes en su lucha por salvar sus vidas. Decir más sería demasiado.
La idea de contar historias fantásticas desde una perspectiva de reality show no es nueva. El precedente más exitoso es el Proyecto de la Bruja Blair (1999). La creación de una expectativa sobre la formal real del monstruo tampoco es original. Fue lo que catapultó a Tiburón (1977), de Steven Spielberg, a formar parte por muchos años, del grupo de las diez películas más taquilleras en la historia.
Eso no quita el derecho a usar las buenas ideas nuevamente, y más cuando se usan con seriedad mortal, como es el caso de Las alusiones al miedo al terrorismo y el drama que representaría un repentino éxodo humano en Manhattan dan el toque real a esta ficticia tragedia. Y antagónicamente, todas las falacias en esta película serán perdonadas en medio de su entretenido desarrollo. ¡Hey, es cine! Si se puede hacer que un monstruo caiga en Manhattan, ¿por qué no puede una simple cámara de vídeo soportar una explosión, por decir algo, termonuclear?