“Debemos pensar en obras estratégicas”
Mario José Moncada
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Latinoamérica destina o capta inversiones en infraestructura equivalentes al dos por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), pero podría ser mayor. Norman Anderson, presidente de CG/LA Infraestructura Strategy Group, dice que la región tendrá un chance la próxima semana en Miami, Estados Unidos, durante un foro regional

El desarrollo de la infraestructura es vital para Latinoamérica y para naciones como Nicaragua que buscan no sólo responder a las crecientes necesidades de logísticas para aprovechar la apertura comercial, sino también para encontrar “un motor” que pueda empujar la actividad económica en su conjunto.

Carreteras y puertos para el traslado de mercancías a los mercados internacionales, centrales de generación eléctrica para suplir la creciente “sed” por la energía, centros de educación para preparar al recurso humano y hospitales para cuidar su salud, son algunas de las obras que necesitan las economías de Latinoamérica para, con ello, mejorar su competitividad.

Es por ello que el subcontinente se prepara para sostener el Sexto Foro de Infraestructura en Latinoamérica, previsto a realizarse del 1 al 2 de abril en Miami, Estados Unidos, donde se espera que hasta 50 proyectos estratégicos de 17 países de las Américas y el Caribe se presenten a los potenciales inversionistas.

Norman Anderson, presidente de la compañía CG/LA Infraestructura Strategy Group, calcula que los proyectos que tomarán parte en la cita regional sumarán el equivalente a 50 mil millones de dólares, por lo que habrá mucho de donde escoger, pero, igualmente, mucho por hacer para captar la atención de los potenciales inversionistas.

En entrevista telefónica Anderson valora que en esta estrategia por atraer capitales para concretar inversiones en infraestructura, “se tiene que dejar de pensar en que se trata sólo de obras públicas y pensar más en que se trata de obras estratégicas”.

Sostiene que la ejecución de un proyecto de infraestructura representa, o debe representar para un país, “la creación de oportunidades para la economía”, es decir el efecto multiplicador que puede generar el desarrollo de una obra.

Un informe de la consultora global McKinsey & Co., divulgado a fines de febrero, destaca que las inversiones mundiales que se destinan a proyectos de infraestructura, desde carreteras, puentes, túneles, hasta escuelas y hospitales, han crecido extraordinariamente en los últimos años y se espera que esta tendencia se mantenga.

Por ejemplo, un informe de McKinsey & Co. estima que de 2006 a 2007 los fondos privados colocaron 105,000 millones de dólares en infraestructura.

Además, los 20 mayores fondos globales de inversión tienen asignados actualmente 130,000 millones a los proyectos de infraestructura. El 77 por ciento de ese dinero se aportó entre 2006 y 2007.

Sin embargo, Latinoamérica marcha a la zaga en esta tendencia, al destinar apenas un 2 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) hacia este sector.

Un descenso significativo con respecto a sus propios niveles de inversión en la década de 1980, cuando alcanzaron hasta el 3.7 por ciento o con los actuales de China, una de las economías emergentes más dinámicas del mundo, que oscilan alrededor de nueve por ciento.

Reciente la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) emitió el informe El Impacto del Tratado de Libre Comercio de Centroamérica en la Agricultura y el Sector Rural en cinco países centroamericanos, según el cual la falta de una visión planificada y de políticas adecuadas para el desarrollo del país ha generado deficiencias y necesidades de infraestructura física y social”. Y añadió que “la carencia de infraestructura básica erige barreras de acceso a los bienes y servicios públicos y privados, esenciales para el desarrollo económico y social de una nación”.

Pero Anderson sostiene que Latinoamérica y el Caribe ha comenzado a descubrir la importancia de invertir en infraestructura. Asegura que existen grandes perspectivas para que la región ocupe el lugar que merece entre las regiones que lideran esta tendencia.

“Durante los últimos cinco años, Latinoamérica ha crecido a un promedio de un 5 por ciento. Para recuperar el tiempo perdido la región debe triplicar sus inversiones en infraestructura para continuar por este camino ascendente”, sostuvo Anderson.

Por ello, dice que la cita de Miami de abril próximo debe ser una vitrina para que parte de los grandes proyectos de la región se “venda” a los inversionistas.

¿El foro sobre infraestructura que preparan para la próxima semana en Miami de qué se trata?

Lo que hacemos cada año, ésta será la sexta vez, es identificar los cincuenta mejores proyectos en infraestructura que van a agregar y, así debe ser, agregar competitividad a la región, a producir nuevos empleos que son necesarios en nuestros países.

¿Y sobre el evento de este año qué se puede esperar?

Vemos que este año el nivel de proyectos es muy interesante. Tenemos mucho de donde escoger, por lo que estamos muy contentos. Esperamos buenos resultados.

¿Qué tipos de proyectos estarán presentando?

Tenemos desde puertos hasta diversas obras. Por ejemplo Nicaragua presentará sus planes de ampliación de Puerto Corinto (en el Océano Pacífico) y de Puerto Monkey Point (en el Mar Caribe). Por ello, esperamos que las autoridades en general, y las de Nicaragua en particular, aprovechen la cita de Miami para dar a conocer sus respectivos planes y así poder despertar el interés de los potenciales inversionistas.

¿Qué valoración preliminar puede hacer de los dos proyectos que Nicaragua estará presentando?

Creemos que son dos proyectos muy interesantes y que responden a las necesidades que tienen nuestros países, en este caso Nicaragua, de tener puertos modernos, de convertirlos en centros logísticos.

Latinoamérica tiene una creciente necesidad de contar con la infraestructura adecuada. Un informe publicado a inicios de marzo por CEPAL sostiene que la falta de inversión en infraestructura básica podría convertirse en una amenaza para aprovechar aún más acuerdos como el DR-Cafta.

Se tiene que cambiar un poco de cómo se piensa en el tema de la infraestructura. Hay que dejar de pensar en obras públicas y pensar en obras estratégicas que le dan, o le pueden dar, valor agregado a la economía de la región y a la de cada uno de nuestros países.Es decir se debe ir pensando a largo plazo en cómo Latinoamérica, en cómo Centroamérica, en cómo Nicaragua pueden insertarse en esta estrategia.

Pensar que cuando hablás de infraestructura no sólo hablás de vías, de puertos o carreteras, sino también que hablás de saneamiento y de electricidad, que son un problema presente en nuestros países y a los cuales debemos darle respuesta.

Pero cómo pensar de esa forma si por ejemplo en Nicaragua la legislación nacional no permite la participación de capital privado en sectores como los puertos, aunque se trabaja en una reforma para que esto se permita, tal como lo ha sugerido la Organización Mundial de Comercio; o como en Costa Rica donde existe una fuerte oposición a la apertura igualmente del capital privado del sector de las telecomunicaciones y la energía.

La idea es ver a la infraestructura como el contexto para la creación de las oportunidades en la economía. La infraestructura debe crear negocios, pero también empleos y generar con ello un efecto multiplicador. Es decir debe crear oportunidades para mejorar.

¿Entonces es necesario y vital la participación del sector privado?

Realmente para desarrollar un proyecto el sector público trabaja con el sector privado. No necesariamente hablamos de privatización , hablamos de dos sectores trabajando mejor.

Entonces no se puede excluir al sector privado, ni al público, ambos tienen que trabajar de manera orgánica.

Volviendo un poco al foro sobre infraestructura que tendrá lugar en Miami ¿qué resultados concretos se esperan?

Se trata de un foro de liderazgo, lo que queremos es darle la oportunidad a todos los países participantes, darle la oportunidad a Nicaragua, de hablar con la gente, con los ingenieros, con los representantes del sector financiero, de exponer sus proyectos.

Queremos que los líderes tengan la capacidad y la oportunidad de canalizar negocios, de tener contacto con los potenciales inversionistas.

¿Y este evento a cuánta gente reunirá?

Esperamos la participación de más de 40 países. Habrá representantes no sólo de Latinoamérica, sino también gente de Singapur, de España, de Alemania, de Francia, de Inglaterra, de África. Esperamos la presentación de los 50 mejores proyectos de infraestructura de la región.

Se trata de proyectos estratégicos de 17 países de las Américas y el Caribe que suman 50 billones (50 mil millones). Tendremos a Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, El Salvador, Guatemala, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá, Perú, República Dominicana, entre otros.

¿Se ha establecido un mecanismo de participación?

Los proyectos que ofrecen oportunidades extraordinarias para los inversionistas se presentarán por las personas que toman decisiones en los mismos. El mecanismo que se desarrolla en este foro incluye, por una parte, la presentación del proyecto, para lo cual cada uno de ellos tiene 12 minutos para dirigirse a una audiencia de financieros, firmas de construcción, ejecutivos de políticas públicas, entre otros. La audiencia analiza si la inversión que tiene que realizar en el proyecto tiene un retorno interesante y a continuación hay salitas para que se realicen reuniones privadas entre los que presentan los proyectos y los interesados en los mismos. Se espera que se realicen más de 2,000 reuniones de este tipo en el foro, lo que prueba de manera fehaciente que América Latina es una región donde existen oportunidades extraordinarias para invertir en este rubro.

¿Este interés también abarca a actores claves como la entidades financieras?

La prueba del interés en el tema está en que organismos multilaterales de crédito, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF) o el Banco Centroamericano de integración Económica (BCIE), han destinado la mitad de sus colocaciones a la ejecución de proyectos de infraestructura. Dichos organismos multilaterales de crédito también han aportado en conjunto unos 120 millones de dólares para estudios de factibilidad de distintos proyectos.

Competencia en lo fino

Varios son los proyectos de Centroamérica que serán presentados en el Sexto Foro de Infraestructura en Latinoamérica, previsto a realizarse del 1 al 2 de abril en Miami, Estados Unidos, señala Norman Anderson, presidente de la compañía CG/LA Infraestructura Strategy Group.

En la lista sobresale la expansión del Canal de Panamá por 5,500 millones de dólares, equivalente a poco menos del Producto Interno Bruto (PIB) de Nicaragua que cerró en el 2007 en poco más de 5,700 millones de dólares, según datos preliminares del Banco Central de Nicaragua (BCN).

Se agregan la ampliación de Puerto Cortés, en el Mar Caribe de Honduras, por 170 millones de dólares; así como la ampliación de Puerto Corinto y la construcción de Puerto Monkey Point en Nicaragua.

La ampliación y modernización del puerto incluye el diseño, expansión y mejoramiento de la infraestructura, nuevos equipos y maquinarias, para abastecer la creciente demanda, brindar servicios de primera calidad y lograr una mayor competitividad regional.

El proyecto espera hacer más eficientes las operaciones de la terminal portuaria, con lo que se espera aumentar el volumen mensual de manejo de carga a granel, recibir un mayor número de embarcaciones simultáneas y ahorrar tiempo en la operación del puerto, tanto en embarque, como en desembarque de productos.

El proyecto de Puerto Monkey Point consiste en la construcción de un puerto en la Costa Caribe de Nicaragua, apto para recibir buques de gran calado y con capacidad de canalizar el comercio exterior entre Nicaragua, la costa este de Estados Unidos, Europa y los países del Caribe. Para ello se necesitarán hasta 250 millones de dólares.

A la lista de obras regionales proyectadas se agregan otras como la Hidroeléctrica Xacbal, en Guatemala, por 182 millones de dólares, que incluye el diseño, construcción y puesta en operación para generar 94MW.

Igualmente la construcción de Puerto Plata en República Dominicana, donde serán necesarios al menos 120 millones de dólares, según los planes oficiales.

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