Con racionamientos, subvenciones, organización de carteles o limitación de exportaciones, los países asiáticos productores de arroz intentan a toda costa proteger a sus poblaciones de la incesante carestía de este alimento básico en la región.
“Los países productores limitan las exportaciones porque están preocupados por la situación del mercado nacional”, explicó a la AFP, Jonathan Pincus, economista del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Vietnam.
Prueba de esa inquietud, los ministros de Comercio de la Asociación de las Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), reunidos en Jakarta, acordaron el sábado actuar en conjunto para estabilizar el precio del arroz y aumentar la producción.
A menudo criticados por su lentitud en la toma de decisiones, los miembros del “Grupo de los Diez” reaccionaron rápidamente decidiendo “ayudarse mutuamente para estabilizar los precios (de los alimentos) a escala global y abstenerse de cualquier medida que pueda perturbar el precio del arroz”, según la ministra indonesia de comercio, Marie Elka Pangestu.
Son miembros de la ASEAN: Tailandia, Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur, Vietnam, Brunei, Laos, Camboya y Birmania.
El arroz es el alimento básico del sureste asiático y su exportación por los países de la región tiene un impacto fundamental en su cotización a nivel mundial ya que representa el 50 por ciento de la totalidad de las exportaciones de todo el mundo.
Primer productor mundial, Tailandia, ya había abogado a favor de una acción conjunta al anunciar, el 30 de abril, su intención de crear un cartel junto con Birmania, Camboya, Laos y Vietnam, para fijar el precio del arroz bajo el modelo de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Vietnam, segundo exportador mundial, anunció a fines de marzo que reduciría sus exportaciones este año de 4 a 3.5 millones de toneladas. Numerosos supermercados y tiendas fueron tomados por asalto en este país, tras rumores de una posible escasez.
En Camboya, el alza de los precios obligó a fines de abril al Programa Alimentario Mundial de Naciones Unidas (PAM) a suspender indefinidamente un programa de reparto de desayunos gratuitos a 450,000 colegiales de familias pobres.
Tercer exportador de arroz, India, también prohibió las exportaciones de algunas categorías de arroz. La agricultura sustenta a dos tercios de los 1,100 millones de habitantes de ese país, donde 300 millones de personas viven con menos de un dólar por día.
“Tradicionalmente el arroz se consume en el lugar donde se produce, es por ello que la oferta en el mercado internacional es extremadamente reducida”, indicó Pincus.
Cuando los compradores ven que la oferta es limitada, los precios se disparan. Es lo que pasa actualmente, explicó.
Indonesia no limitó oficialmente sus ventas de arroz al exterior, pero decretó que sólo se podrá exportar cuando las reservas nacionales sean superiores a tres millones de toneladas.
En Filipinas, ante la creciente tensión, el ejército desplazó tropas para la distribución de arroz en los barrios pobres de Manila.
“Cuando la gente tiene hambre, se desespera y opta por soluciones desesperadas”, advirtió Damien Kingsbury, profesor de la universidad australiana de Deakin, en entrevista con la AFP.
NIEGA FAVORECER A POTENCIAS EN ASIA
MADRID, AP.
El Banco Asiático de Desarrollo rechazó el domingo críticas de que está descuidando a los países más pobres de la región y centrando sus préstamos en potencias emergentes como China e India.
Las críticas hechas por el diario The Wall Street Journal son “perturbadoras” y “desinformadas” dijo Supachai Panitchpakdi, presidente del panel que preparó la estrategia a largo plazo del banco ADB por sus siglas en inglés.
El funcionario, que insistió en que el banco sigue dedicado a ayudar a los más necesitados, habló en momentos en que el banco celebra en Madrid su reunión anual, que ha sido dominada por los altos precios mundiales de los alimentos y los peligros que eso representa para Asia, donde viven dos terceras partes de los pobres del planeta.
El sábado, el banco anunció fondos de emergencia para ayudar a los países pobres que han sido afectados por los precios del arroz, que casi se han triplicado en los últimos cuatro meses. Pero advirtió que los precios pudieran seguir subiendo y obstaculizarían el crecimiento en la región.
En un editorial del 1 de mayo, el Wall Street Journal subrayó que el banco con sede en Manila prestó considerables sumas el año pasado a países como Vietnam (1,500 millones de dólares), India (1,400 millones) y China (1,300 millones).
Esos tres países tienen enormes reservas de divisas gracias a sus economías en auge.
Mientras tanto, Afganistán, asolada por una guerra, recibió 193 millones de dólares en préstamos del ADB el año pasado, mientras que Timor Oriental recibió 21 millones de dólares.
“Al prestarle a países que tienen enormes reservas de ahorros, esos gobiernos no tienen que asumir responsabilidad por proyectos de infraestructura que muy fácilmente pudieran costear”, dijo el editorial.
El ADB fue creado en 1966 para combatir la pobreza por medio de la promoción del desarrollo.