Los Piratas, que fueron visionarios con Tim Wakefield al inicio, fallaron después.
Wakefield era tercera base cuando Pittsburgh lo escogió en el sorteo (draft) de 1988 y tras una pobre labor en la Liga New York-Penn, inició el proceso que lo convirtió en pitcher en 1990.
Tras un pálido éxito en su inicio, Wakefield explotó en 1992 con 10-3 y 3.07 en AAA y fue subido a Grandes Ligas ese mismo año. Cerró con 8-1 y 2.15 en 14 juegos, mientras empujaba a los Piratas al playoffs.
Y para probar que no se andaba con bromas, le ganó dos duelos a los Bravos y al zurdo Tom Glavine en la serie por el banderín de la Liga Nacional, que al final se llevaron los de Atlanta.
Al año siguiente, los problemas de control siguieron y tras ir a Ligas Menores, cerró con 6-11 y 5.61. La dificultad siguió en 1994, y cuando por fin pareció mejorar, los Piratas lo subieron pero no lanzó por la huelga.
En 1995 los Piratas se cansaron y lo despidieron, sólo para que Boston lo firmara y se convirtiera en Retorno del Año con 16-8 2.95, mientras los Medias Rojas dominaban el Este.
Desde entonces lanza para Boston y lo hará hasta que se retire. Los Medias Rojas le dieron un contrato especial en el 2005, que los une a ellos hasta que decida salirse del montículo.
Y eso es así, literalmente. Los nudillistas no se van por problemas en el brazo, sino porque ya no tiene agilidad para asistir a primera base.
Wakefield ha sido una buena firma para Boston. Ha ganado 17 juegos dos veces, 16 en otro par de ocasiones y al menos 11 en otras tres temporadas.
En la historia de Boston, sólo Roger Clemens y Cy Young (ambos con 192) han ganado más juegos que Wakefield (145), quien viene de sujetar a los Tigres.
Tiene 41 años, pero no olvide que Hoyt Wilhelm lanzó hasta los 49, Phil Niekro a los 48, Charlie Hough a los 46 y Joe Niekro a los 43. Y ellos, al igual que Wakefield, eran nudillistas, así que a éste, quizá le esperan unas cinco campañas más.