La editorial Marvel Cómic, como toda empresa capitalista, vivía frustrada con el éxito financiero de sus personajes en el cine. Millones de dólares engrosaban las billeteras de grandes estudios y productoras, mientras ellos recibían la tajada más pequeña en concepto de pago por derechos de autor.
Blade, El Hombre Araña, Hulk, X-Men, Los Cuatro Fantásticos; legendarios superhéroes del universo Marvel han arrasado en las taquillas y en los comercios y ellos sólo han probado algunas gotas de estas mieles. Hasta que se cansaron.
Iron Man es la primera superproducción financiada, filmada y realizada en su totalidad por Marvel. La editorial estuvo pendiente de cada detalle de la trama de uno de sus héroes mas icónicos y eso es evidente con la elección misma del actor que encarnaría a Tony Stark/ Iron Man: Robert Downey Jr.
Tony es un genio de la industria militar irresponsable, mujeriego y borracho. Robert Downey Jr. es uno de los mejores actores de su generación y también ha sido irresponsable, mujeriego y borracho.
Stark encontró la redención humana en una fría cueva en la que es secuestrado por terroristas de Afganistán. El que sea en este país donde se gesta la historia podría interpretarse como una intención patriótica de los realizadores del filme, pero en realidad, en una de las etapas del cómic, Stark es secuestrado en ese lugar.
Al igual que el superhéroe que interpreta, Downey Jr. encontró la redención, no en una cueva, sino entre las pálidas paredes de una clínica de rehabilitación. Entonces, se podría decir que Downey Jr. es Tony Stark, o si mejor le parece, viceversa.
Se deduciría pues que la excelente actuación de Downey Jr. se debió sencillamente a que se interpretó a él mismo.
Pero no hay que ser tan drásticos. Downey Jr. es tan buen actor que, como un malabarista en la cuerda floja, le dio a un papel que fácilmente le calaba hasta el último hueso, un grado de seriedad tan mortal que cualquiera podría creer que realmente existe un hombre volador con una armadura de acero que anda pateando traseros terroristas en el convulsionado mundo que vivimos.
El espíritu del cómic está en cada minuto de las dos horas que dura la cinta y en cada personaje que aparece, principalmente Pepper Potts, la asistente que todos quisiéramos tener, graciosamente interpretada por Gwyneth Paltrow en su regreso a las pantallas. Si es que más fácil no la pudo tener Downey Jr. Lo bueno bueno fue que de trago en trago, Robert se tomó en serio el asunto.