Francisco Pérez Cruz, de 45 años, fue herido de bala en la parte izquierda del abdomen, así como su acompañante de nombre Anacleto Hernández Salgado, quienes fueron agredidos por personas aún desconocidas, la mañana del martes en el sector de Mistruck.
El hecho ocurrió en la zona de Mistruck lugar donde se construye el proyecto hidroeléctrico YY por la empresa Enegicsa, ubicado a 20 kilómetros al noreste de Siuna, en la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN).
Según versiones de personas que trasladaron a la víctima a Siuna, Pérez Cruz fue herido antes de llegar a Mistruck, pero logró llegar hasta donde se encontraban los trabajadores de la empresa hidroeléctrica, quienes lo sacaron hasta cierto punto. Luego el policía voluntario Mateo Moreno Talavera lo trasladó a Siuna, pero en el camino falleció.
Moreno Talavera confió a LA PRENSA que Pérez Cruz era el representante de un grupo de 80 familias mestizas que se disputan un área de seis mil manzanas de tierras en Mistruck con los indígenas mayangnas de Bonanza, y fue herido cuando se dirigía a una reunión convocada por directivos de la empresa para negociar con ambos grupos el conflicto por las tierras.
La empresa energética está negociando comprar las tierras donde se construirá la represa en el salto YY, que tendrá una generación de energía de 25 megavatios.
EL OTRO MURIÓ MIENTRAS HUÍA
El comisionado Manuel García, jefe policial en Siuna, dijo que envió al lugar una guardia operativa que le confirmó que el otro herido (de nombre Anacleto) falleció en su huida, pero que el cadáver no había sido encontrado por las fuerzas del orden público.
“Sabemos que el otro herido falleció, por eso giré instrucciones para que se busque el cuerpo, estamos trabajando en eso”, refirió el jefe policial.
Con estos dos, el número de muertos por conflictos de tierras llega a ocho en el Triángulo Minero, lo que preocupa a las autoridades policiales ya que en la región existen 14 casos de conflictos de propiedad que en cualquier momento podrían terminar en derramamiento de sangre.
Entre estos lugares en conflicto se encuentra la finca Santa Rita, en Mulukukú, donde una cooperativa sandinista y ex combatientes de la Resistencia Nicaragüense se mantienen enfrentados por la posesión de la tierra, según la judicial Ana Cecilia Oviedo porque el Estado de Nicaragua les entregó títulos a los dos grupos.