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Cambiar
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“El que puede cambiar sus pensamientos puede cambiar su destino”. |
| Stephen Crane (1871-1900), escritor y periodista estadounidense. |
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Dinastía
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La ambición desmedida del presidente Daniel Ortega, de querer montar una dinastía en Nicaragua, doblegaría en forma humillante el espíritu libertario, nacionalista y religioso de los nicaragüenses, y mataría la esperanza de nuestra endeble democracia, que nos ha costado lágrimas de sangre mantener. Y de ello astutamente el comandante Ortega se valió para, por medio de un pacto político descarado y a espaldas del pueblo, montarse en la Presidencia. El pueblo de Nicaragua ha sufrido estoicamente dos dictaduras: de derecha y de izquierda. Por lo que será sumamente difícil que ahora se nos imponga un sistema de corte político cubano. Porque eso es lo que quiere el presidente Ortega, ser presidente vitalicio de Nicaragua, como lo pretende ser Hugo Chávez en Venezuela, y lo es Fidel Castro en Cuba. |
Esta situación nos hundiría en la desgracia a todos sin distingo de colores políticos, porque nadie va a querer vivir en un país en donde todo estaría controlado por el dictador y su familia. Las personas que no han comprendido la dictadura férrea que se nos quiere imponer son como “semillas sin germinar”. Todo sistema de izquierda radical busca el poder en los pobres, porque son fáciles de engañar y de someter, pero no engañan a los pensantes. Los pensantes que rodean al dictador son los que forman la nomenclatura, o sea el “capitalismo de Estado”, y los que no hacen filas para obtener lo concerniente para su manutención. “La voz del dictador es la voz de la nomenclatura”, que es el reflejo de la voz del dictador. |
En declaraciones el diputado Wálmaro Gutiérrez dijo en forma tajante que es violatorio a la ley romper con el orden constitucional, al rechazar el conteo de votos en forma oficial que diera el Consejo Supremo Electoral (CSE) a través de su presidente Roberto Rivas. Cuando toda Nicaragua y la opinión internacional tienen pleno conocimiento y evidencias de sobra del descarado fraude electoral contra nuestro pueblo. Con esa actuación amañada y fraudulenta, el CSE rompe con el Estado de Derecho. |
| Armando Lau Gutiérrez |
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Descaro político
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El descaro del diputado sandinista Wálmaro Gutiérrez no tiene límites. ¿Cómo se le ocurre decir que quiere diálogo para reelegir a Daniel Ortega, cuando él no quiere diálogo para anular las elecciones en las cuales todos sabemos que se cometió un megafraude? |
No me explico cómo el señor Gutiérrez se interesa por reelegir al peor presidente que ha tenido Nicaragua en toda su historia; y que está ahuyentando el turismo, la cooperación internacional, la inversión extranjera; aplastando y coartando la libertad de expresión, de movilización, de difusión, de prensa, etc. |
Tampoco me explico cómo el señor Gutiérrez quiere reelegir al presidente Ortega, quien se alegra de ver a Nicaragua sometida en un caos político-social, y que además se da el lujo de arrebatarle al pueblo la libertad de elegir a sus gobernantes. |
| Esteban McEwan |
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Defender el voto
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Los nicaragüenses honestos fuimos una vez más despojados de nuestra aspiración, pero sólo unos cuantos luchan por recuperar algo que parece cada día más lejano, como es la anulación de las elecciones, que representan nada más que la verdad nicaragüense: Una porquería. ¿Por qué sólo unos cuantos protestan por lo que nos ocurrió a todos? ¿Por qué tanto miedo e indiferencia? ¿Acaso votaron sin saber lo que es realmente el voto ciudadano? Es triste ver lo aborregado de nuestro pueblo, que pareciera estar de acuerdo con el diputado Guillermo Osorno, cuando dice que está de acuerdo en que hubo fraude y que el FSLN se extralimitó, pero que eso ya pasó. El diputado Osorno tiene miedo de que el FSLN le pueda sacar algo a la luz (lo dijo claramente), pero el pueblo nicaragüense, que no le debe favores a Ortega, no tiene por qué agachar la cabeza; al contrario, tiene el gran deber y el soberano derecho de reclamar por lo que le han robado: su dignidad. |
Pero si se llama a una manifestación para reclamar lo que nos han robado, la mayoría se queda viendo pasar a los manifestantes y en el mejor de los casos, les aplaude y anima para que sigan adelante. ¿Por qué no se unen a la manifestación si también fueron despojados de algo tan sagrado como es el voto? La culpa no es de los que se equivocan, la culpa es de los ausentes. |
Hermanos nicaragüenses, es hora de decir presente. El hecho de que Daniel Ortega haya logrado con dádivas y amenazas el voto 47 no nos deja en la indefensión, si sabemos defender lo que nos pertenece. Denunciemos ese atropello ante las fiscalías de nuestros departamentos; démosle trabajo a los señores fiscales. Es algo que todos podemos hacer, personalmente o de manera colectiva. Recolectemos firmas y que todo aquel que sienta que su voto fue robado, firme con valentía, escribiendo su nombre claramente y el número de su cédula, con el previo encabezado legal, y no abandonemos esta lucha por recuperar lo que nos pertenece. Cualquier esfuerzo, por pequeño que parezca, por Nicaragua vale la pena. |
| Ramón Pineda |
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Los talentos
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“Porque al que tiene se le dará más, y al |
que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará” (Mateo 25:14-30). |
Hermosas las lecturas que acompañan al Evangelio. El Libro de los Proverbios elogia a la mujer de casa: “Dichoso el hombre —dice— que encuentra una mujer hacendosa, muy superior a las perlas es su valor. Su marido confía en ella, y con su ayuda, él se enriquecerá”. |
También el Salmo 127 expresa: “Dichoso el que teme al Señor, pues le irá bien. Su mujer será como vid fecunda en medio de la casa, y sus hijos como renuevos de olivo alrededor de su mesa”. |
No por azar se leen estas lecturas, ilustran lo que Jesús quiere, que es cuidar los talentos o dones de Dios, es decir primero la familia, la esposa y los hijos, que el Señor nos regala. |
La mejor inversión del hombre es educar a sus hijos junto con su mujer en el calor del hogar. ¿Quién no desea que la Venida del Señor nos encuentre en paz con los seres amados? ¿O en una sociedad justa, con la esperanza del deber cumplido? |
Hay quienes invierten sus talentos haciendo cosas malas y vergonzosas, otros se creen inútiles hasta para reclamar sus derechos. |
No tengamos miedo (enterrar el talento) de aceptar los riesgos de lo que somos capaces, porque si no nos movemos a hacerlo, entonces se nos quitará el talento y se le dará a otro que pueda hacerlo. |
Después no nos quejemos. Porque seremos juzgados, no por lo que hemos hecho, sino por lo que hemos omitido hacer. |
| Luis Vega Miranda |
| Presbítero anglicano |
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Mito de Ortega
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No sé por qué Daniel Ortega insiste en andar diciendo que Estados Unidos le debe al pueblo de Nicaragua 17 mil millones de dólares, que, más intereses y lucro cesante, hacen la suma de 45 mil millones de dólares, por la condena de la Haya. |
Esa afirmación es una media verdad, y repetida incesantemente por Ortega que se convierte en una mentira. Repasemos los hechos. Si bien es cierto que La Haya falló a favor del Gobierno sandinista de esa época y condenó a la Administración de Ronald Reagan por una cantidad similar a los 17 mil millones de dólares, también es cierto que el Gobierno legítimamente electo de Nicaragua encabezado por la presidente Dona Violeta Chamorro condonó esa “deuda” a EE.UU. Repito, el Gobierno de Nicaragua renunció a reclamar ese fallo favorable a Nicaragua. |
Si doña Violeta tuvo la legitimidad de poder amnistiar a los asesinos y asaltantes del FSLN para reubicarlos en la sociedad nicaragüense, si ella decretó que la piñata iba a ser pagada por el Estado (que somos todos), si las medidas que tomó a favor de los sandinistas son aceptadas por ellos como legales porque les conviene, de igual manera se debe aceptar de una vez y para siempre que los EE.UU. no le deben nada a Nicaragua. |
Ortega debe cesar de repetir esta cantaleta absurda, ya que no existe tal deuda y lo que hace es convertirlo en el hazmerreír de toda la comunidad internacional, provocándonos a todos vergüenza ajena. |
Los medios deberían aclarar esto cada vez que él sale con esta dundera, porque va a confundir a los jóvenes, que no tienen memoria de estos hechos. |
| Zacarías Chamorro |