Managua
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16.07.06
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Noticias >> Nuestra Gente
El profesor Virgilio Antonio Bravo Plata. (LA PRENSA/C. CORTES. )
Otra vez Sísifo, los Bravo y una “sopeada” tomasina
Hace dos semanas al hablar de los peñascos redondos que están en la finca de don Manuel Tenorio, allá en Santo Tomás, Chontales, sacamos a bailar al mitológico Sísifo, que fue condenado a empujar una roca hasta la cima de una montaña, pero casi al cristalizar su empeño, la roca se venía guindo abajo y nuestro hombre tenía que volver a empezar
Mario Fulvio Espinosa
departamentos@laprensa.com.ni
Retrato del chontaleño

“Aquí se habla que el nicaragüense es hospitalario, pero las familias de Santo Tomás llegamos al colmo de ser ‘candil de la calle oscuridad de la casa’. De una relación sale una amistad y al final terminan siendo familia aunque no tenga ni arte ni parte.
¿Cuál es el pueblo que caracteriza más al chontaleño?
Son los tomasinos, lo que pasa es que cada quien defiende su terruño. Nosotros decimos que las características del chontaleño son las que posee Nelo Bravo, pero en ocasiones aparece en Juigalpa Catarrán y se habla de los catarranes. Don Carlos A. Bravo era de la segunda familia de los tres Bravo que vinieron de España. También de estos Bravo es el Negro Bravo que escribió un libro que habla un poco de este tópico y de las tres familias que vinieron aquí. En ellos y en su propia creatividad se inspira el poeta Guillermo Rothschuh Tablada para señalar costumbres y características del chontaleño.
Aquí llevamos una vida práctica más campechana, más sosegada. Aquí usted va encontrar a viejos revueltos con jóvenes como María José Bravo. Si busca podrá encontrar también muchos Bravo con las características de la Olga Bravo, la Mina Bravo que usted la entrevistó, Nelo Bravo y la Cora Bravo que tienen la costumbre de ponerle nombre de gente a sus animales en relación a las chavacanadas físicas del prójimo.

Al contemplar aquella gran cantidad de rocas esféricas de Santo Tomás y seguir haciendo analogías con Sísifo, cabe pensar que el castigo “al hombre más astuto de la Tierra” no fue como lo describe la Mitología Griega, sino que Sísifo logró llevar el peñasco hasta la cima y lo hizo rodar por el otro lado de la montaña… Sin embargo, su tristeza fue infinita cuando, al volver la vista atrás, abajo ya estaba otro peñasco esperándolo.

Comprendió Sísifo que su destino era seguir trepando rocas y arrojándolas montaña abajo. Prosiguió pues su condena y las piedras se fueron juntando al otro lado del gran cerro, y por cambios telúricos tan inexplicables como los dogmas religiosos, fueron a juntarse en las praderas del señor Manuel Tenorio.

Como los nicaragüenses somos amantes de lo mítico, bien podemos jurar hasta con los dedos de los pies, que las tales piedras fueron usadas para golpearse el pecho por aquellos gigantes que existieron en épocas primitivas, como Fierabrás y la giganta Miota, cuando éstos se “convirtieron” a la religión, pero al señor Tenorio eso “le viene güengo” de modo que nos dijo:

“Busquen al profesor Virgilio Bravo, quizás el sepa algo más”.

EN SOPEADA FAMILIAR

La búsqueda de don Virgilio nos llevó hasta la finca de los Bravo situada a pocos kilómetros hacia el oeste de Santo Tomás. La casa de esa familia está sobre una colina, recién había caído un “pijazo de agua” de manera que la senda estaba lodosa y lucia, nuestro poderoso 4X4 nos dejó a mitad de camino y tuvimos que subir a “pincel”, trastabillando y resbalando entre el zacate y el lodazal.

Los Bravo estaban “sopeándose”, cumpliendo con un ritual gastronómico muy común entre los campeños chontaleños, que consiste en reunir a la familia en sus haciendas o ranchos para degustar, ya sea una “atoleada”, una “carne asada” o una “sopeada” que puede ser de carne de res o de gallina india sin pizca de sangre de española.

Alrededor de una mesa rústica están sentados los varones con sus grandes sombrerotes alones (que no se quitan ni para bañarse ni para dormir). A la cabeza está don Argeo Bravo Plata y en el otro extremo el hombre que buscamos, don Virgilio Antonio Bravo Plata. En la cocina, sirviendo la sopa, están las señoras de la casa y en el corredorcito varias señoritas y jóvenes. Los niños ya terminaron de comer y andan como cabritos por el pequeño patio.

Los que no alcanzan en la mesa se las ingenian para tomar la sopa de pie. El cuadro es singular: los hombres hablan de sus problemas, las señoras del “punto” que le dieron al cocimiento y la juventud (“ellos”, “ellas”, como exige “La Boletina”), entre risas abordan temas serios y triviales. .

Hablamos de nuestra misión y el clan muy serio determina que sea el historiador don Virgilio, el que responda a nuestras preguntas.

LOS CERROS DE LA MUJER PARIENDO

“Lo que he escuchado de mis antepasados es que esas piedras están ahí acumuladas a consecuencia de una erupción volcánica. Pero, ¿cómo puede ser posible eso si no hay volcanes en las cercanías? Pues mucha gente argumenta que frente a la finca del ex alcalde de Juigalpa, Erwin de Castilla, a unos dos kilómetros del Cerro San Martín, hay dos cerros que están frente a frente. Dicen que esos cerros, hace miles de años, hicieron erupción y después se convirtieron en cerros de agua y dicen que en sus cráteres existen sendas lagunas. Algunos plantean que estando Santo Tomás en una meseta baja, cuando ocurra otra erupción esa agua se precipitará sobre Santo Tomás y eso ocasionará la desaparición física del poblado.

“Desde el kilómetro 176 de la carretera a El Rama esos dos cerros se divisan y presentan la forma de una mujer embarazada que está dando a luz. Los dos cerros apareados parecen ser las rodillas, abiertas de la mujer dando a luz”.

¿Hay alguna leyenda sobre esos cerros? Algo así como la del Popocatepelt y el Ixtlacihualt, en México, que representan a un príncipe azteca velando el cuerpo de su amada?

Hay leyendas, pero nada que ver con indígenas. Ese era uno de los lugares turísticos de Santo Tomás. La gente los visitaba mucho, los subía, los bordeaba, las escuelas realizan paseos con los alumnos para ir a comer guayabas que por ahí abundan.

Del cerro San Martín y del Arragua dicen que hace pocos años se observaban luminosidades, y más de uno llegó a decir que había visto ahí extraterrestres que se hacían señales de cerro a cerro.

UNA SEÑAL PARA CONFUNDIR

En uno de los peñascos redondos de la finca de don Manuel está grabado un letrero que dice “Al Atlántico”, ¿qué sabe de eso?

Ese grabado lo puso don Dimas Tenorio, quien fue uno de los primeros pobladores de Santo Tomás. Era un punto de referencia que él tenía porque todavía en esa época no estaba hecha la carretera. En realidad don Dimas puso mal la señal porque apunta hacia el Norte y nosotros tenemos el Atlántico hacia el Este.

Háblenos un poco de Santo Tomás.

Santo Tomás nace como ciudad en 1961 cuando así lo dispone un decreto presidencial, lleva el nombre de Santo Tomás en honor al Presidente don Tomás Martínez, héroe en la lucha contra los filibusteros de William Walker. Esta zona fue el penúltimo asentamiento de los Lowiwiscas. Estos indígenas construyeron cuatro asentamientos, el primero lo levantaron en Los Mollejones, cerca de aquí, a unos dos kilómetros, todavía hay algunos vestigios y se encuentran petroglifos donde predomina el trazo circular. El segundo asentamiento fue en Pueblo Nuevo y el cuarto y último fue en una finca que se llama San Luis, que está entre Lóvago y Acoyapa.

Los aborígenes de esa época construían sus viviendas a orilla de los ríos. La proclama elevando a Santo Tomás a ciudad se emitió el 12 de abril de 1961 y la historia señala que aquí era un bohío, es decir un caserío de catorce o quince ranchos de cañas donde habitaban igual número de familias que estaban dispersas. Al nacer como ciudad Santo Tomás toma el aspecto de un pueblo ganadero y agrícola.

UN POCO DE HISTORIA

Si usted revisa la historia, fueron Pedrarias Dávila y Cristóbal de Olid los que dividieron políticamente Nicaragua. Para eso dicen que Pedrarias Dávila se subió a una loma y miró desde Granada las bellas costas de Chontales y que desde ese lugar planificó esa división. Fueron los españoles los que trajeron a esta zona el ganado, los perros, las gallinas y los chanchos. A partir de la presencia española los extensos llanos chontaleños y sus colinas se convirtieron en grandes “ganadales”, pues los conquistadores pronto descubrieron que estas tierras eran aptas para la ganadería.

Los primeros ganaderos de Santo Tomás fueron los Vargas que habitaban en Los Mollejones. Ya posteriormente vinieron los Bravo. La nueva casta que hay aquí, que es la dueña del 70 por ciento de las extensiones territoriales de ganadería. Según la historia, aquí vinieron tres españoles de apellido Bravo, uno se quedó en Granada, otro se fue para el lado de Matagalpa y el último se asentó en Chontales.

LOS BRAVO DE SEIS DEDOS

¿Bravos de puro linaje?

Sí, pero el linaje ya se fue desvaneciendo. Si hay alguna característica que distingue a los Bravo, es la jodedera, son grandes contadores de chistes y de historias inverosímiles. Las cosas pequeñas las vuelven grandes y minimizan las dificultades. Ha sido una familia que tiene bastante ascendencia, pues de ahí sale Nelo Bravo, y antes de Nelo Bravo, Pancho Bulla (Francisco Bravo) que es nuestro abuelo, el papá de mi papá. En la misma familia están Carmen Bravo y Cornelio Bravo. Ya nosotros somos como la octava generación, Y hay una característica física de los Bravo, todos tienen algún problema con los dedos de sus manos, por ahí andan dos niños que tienen el pulgar torcido y los hay que tienen seis dedos, uno adicional.

Si tienen seis dedos podrían ser excelentes pianistas.

Pues fíjese que hay bastantes problemas para la manipulación. Por ejemplo la forma de agarrar el lápiz es muy diferente al resto de la gente. Aquí hay una muchacha que se llama Carmen Centeno Bravo que ha investigado bastante el linaje de la familia Bravo y se ha dado cuenta de que existen esas características físicas desde hace varias generaciones.

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