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¿Negociarán con Ortega?
Freddy Potoy
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Ahora que el partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) se apropió ilegalmente del voto antiorteguista en varios municipios del país, para aparentar que en 105 alcaldías la gente prefiere a los candidatos de una corriente ideológica totalitaria, se presentan otros escenarios interesantes para el futuro de los nicaragüenses.

Antes de señalarlos es oportuno recordar que se conoce como totalitarismo a las ideologías, movimientos y regímenes políticos donde la libertad está seriamente restringida y el Estado ejerce todo el poder sin divisiones ni restricciones.

De acuerdo con la definición de Wikipedia, la enciclopedia libre, los totalitarismos o regímenes totalitarios, como el que ejerció Ortega en los años ochenta y como el que está reeditando en una versión diferente en su gobierno actual, se diferencian de otros regímenes autocráticos por ser dirigidos por un partido político que pretende ser o se comporta en la práctica como partido único y confundirse con las instituciones del Estado, y por lo general exaltan la figura de un personaje que tiene un poder ilimitado que alcanza todos los ámbitos y se manifiesta a través de la autoridad ejercida jerárquicamente.

Impulsan un movimiento de masas en el que se pretende encuadrar a toda la sociedad y hacen uso intenso de la propaganda y de distintos mecanismos de control social y de represión.

Dicho lo anterior y anotado cada uno de los desaciertos políticos, económicos, sociales y de todo tipo en los que este Gobierno ha incurrido en sus dos primeros años, es de esperar que el mercado electoral del famoso 38 por ciento del partido propiedad del señor Ortega, naturalmente descienda, pues los atropellos no sólo han sido contra el 62 por ciento antiorteguista, sino contra los sandinistas honestos que quieren el bien del país.

Ortega sigue incurriendo en mentiras y manipulaciones, como hacer creer a la población que a la vuelta de la esquina tendríamos una refinería o que ahora que la Unión Europea y Estados Unidos dejen de apoyar a Nicaragua con unos 108 millones de dólares, el presidente venezolano Hugo Chávez Frías dará todo ese dinero. Chávez está en un momento en que tiene que replantearse sus gastos para seguir sobreviviendo políticamente.

Pero bien, no hay que perder de vista la represión y el chantaje que utiliza Ortega, sobre todo con el ex presidente Arnoldo Alemán Lacayo, a quien maneja a su antojo cada vez que quiere un “caprichito” político. Y seguramente Ortega está preparando unas reformas electorales y constitucionales cuyo corte y confección serán para su típico vestido totalitario.

Es ahí donde está uno de los aspectos medulares de nuestro futuro. Que quienes tienen en sus manos una parte del poder político (el PLC) no entreguen los destinos de Nicaragua a una persona de corte totalitario con masas incendiarias, a cambio de su bienestar personal y familiar. Por tanto, no sería correcto que los magistrados y los diputados liberales se presten a esta desgracia.

Es probable que Ortega y su séquito no tengan en las elecciones nacionales próximas ni siquiera su propio techo de votantes por las barbaridades que están haciendo, pero muchas cosas también dependerán de los diversos sectores sociales que quieren que Nicaragua se vuelva a recuperar de la debacle en que está sumergida.

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