En medio de una de las peores crisis financieras y económicas del mundo, Nicaragua sigue a la saga en la atracción de inversiones a nivel centroamericano, según refleja el informe World Investment Prospects Survey 2008-2010 (WIPS) de la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), presentado en San José, Costa Rica y que resume la encuesta realizada a las principales empresas transnacionales del mundo.
Según el informe, Nicaragua ocupa apenas el cinco por ciento de la inversión que llega a la región, la cual se queda en Panamá y Costa Rica, principalmente. Entre ambos se llevan el 55 por ciento de la inversión que en total suma 7,122 millones de dólares para la región.
Es una tendencia que, según el economista José Luis Medal, debe ser motivo de preocupación dada la situación mundial. Como un efecto de la crisis, “lo más probable es que nos mantengamos en ese nivel de crecimiento muy modesto... El BCIE (Banco Centroamericano de Integración Económica) informó que con esos niveles de inversión el crecimiento económico será inercial e insuficiente”.
El informe señala que Nicaragua cerró el 2007 con 335 millones de dólares, que representan un 16 por ciento de crecimiento respecto al año anterior, cuando las inversiones en el país sumaron 282 millones, según fuentes del Gobierno.
De los 7,122 millones de dólares que llegaron a la región, 3,700 se quedaron en Costa Rica y Panamá, y el resto es para los otros países, de los cuales El Salvador se llevó 1,500 millones de dólares, Honduras 816 y Guatemala 714 millones de dólares.
A nivel mundial, destaca el informe, hay cinco países muy grandes que son considerados por las principales empresas transnacionales como los destinos más atractivos para sus futuras inversiones en el extranjero: China, India, Estados Unidos de América, Federación de Rusia y Brasil, ya clasificados en el estudio del año anterior, aunque el interés por la Federación de Rusia y Brasil ha aumentado notablemente. Cabe señalar que cuatro de los cinco primeros destinos de inversión son las economías emergentes de “los BRIC” (Brasil, Rusia, India y China, así llamados por sus siglas).
CA POR PRIMERA VEZ
En el caso de Centroamérica, Costa Rica y Panamá, ocupan el noveno y décimo lugar en la lista de países latinoamericanos que más recursos captan en inversiones.
“Es la primera vez que ocurre que dos países de América Central entran a esta lista”, indicó Lara Blanco, representante de la ONU en Costa Rica.
“La principal explicación es el interés que han despertado en las inversiones extranjeras las actividades basadas en los recursos naturales y la industria de servicios financieros”, expresó Blanco.
En la región latinoamericana, Brasil y México son los principales receptores de inversión extranjera.
El informe mencionó que Ecuador, Venezuela y Argentina están adoptando medidas políticas que ahuyentan la inversión extranjera directa, pero no hizo precisiones.
La crisis económica mundial también ha tenido un efecto en las proyecciones de inversión, según revela el informe: “La contracción de la economía y la inestabilidad financiera han obligado a las empresas transnacionales más importantes a ser más cautelosas con respecto a su inversión extranjera directa (IED), a mediano plazo. El porcentaje de empresas que prevén elevar considerablemente sus inversiones en el extranjero, en los próximos tres años, ha disminuido en gran medida desde 2007”.
Para el caso de Nicaragua, las autoridades han insistido en que el ritmo que llevan éstas es normal, y para este año prevén una captación de inversiones por el orden de los 350 millones de dólares.
El Banco Mundial advirtió de los posibles efectos de la crisis mundial en las economías latinoamericanas, que podrían darse por “tres canales de transmisión”, según afirmó Marcelo M. Giugale, director de programas de reducción de pobreza y administración económica para América Latina en el Banco Mundial.
El funcionario aseguró que la región sentirá el impacto en los campos de finanzas, economía real y remesas.
David H. McCormick, subsecretario del Tesoro para asuntos internacionales, dijo poco antes que la crisis no afectaría el flujo de inversiones y comercio de Estados Unidos con el resto del mundo, particularmente a América Latina.
“La incertidumbre que se pueda ver en los mercados mundiales refuerza la necesidad de una apertura en términos de comercio e inversiones”, declaró McCormick en el Centro de la Prensa Extranjera cuando se le preguntó sobre la posibilidad de una reducción del flujo de comercio entre Estados Unidos y el resto de la región.
“En momentos de turbulencia en los mercados sería fácil retroceder en todos nuestros países. Pero una de las cosas que hemos aprendido es que somos ahora más dependientes unos de otros, lo que da al flujo de comercio e inversiones más importancia que nunca. Espero que la lección aprendida sea continuar con el libre flujo de comercio e inversiones y no lo contrario”.
CRISIS TOCA A LAS PUERTAS
Pese a la fuerte inyección de capitales, aprobada por el Congreso estadounidense, los mercados internacionales no reaccionan y el lunes pasado todos cerraron a la baja, debido a la fuerte incertidumbre sobre el futuro de la crisis.
“Analistas económicos internacionales, no lo digo yo, sostienen que por lo menos todo octubre y buena parte de noviembre los mercados internacionales se mantendrán en turbulencia”, afirmó el economista Alejandro Aráuz, quien prevé que el impacto en la economía nacional no sea considerable, aunque sí sostiene que es necesario “tomar las medidas necesarias” para enfrentar cualquier eventualidad.
Hasta el momento no se ha medido el impacto real de esta crisis en la economía, debido al nerviosismo de los mercados y la falta de confianza de los consumidores en el sistema, por lo que considera que será normal ver que las bolsas suben de un día a otro o que el precio del petróleo se desploma o que se recupera, sostiene Aráuz.
En este contexto los mercados internacionales tendrán que esperar los informes sobre el nivel de recuperación de la economía internacional y valorar qué rumbo tomará la crisis en el futuro inmediato.
El economista José Luis Medal considera que la crisis no será como la que siguió a la caída de la bolsa de Nueva York en 1929, que dio lugar a lo que se denominó “La Gran Depresión” que duró más de diez años. Ahora hay un escenario difícil dada las condiciones del sistema financiero internacional y las medidas que se están aplicando.
Las diferencias son enormes, como el índice de desempleo. En aquella ocasión el desempleo llegó al 20 por ciento, ahora no sobrepasa el 6 por ciento en Estados Unidos.
Para el caso de Nicaragua es de esperarse una caída, como efectivamente ya se ha dado, de las remesas de dinero provenientes de Estados Unidos, pero esto será compensado con el flujo de remesas provenientes de nicaragüenses en otros países, como Costa Rica o El Salvador, sostiene Medal.
La consultora del estudio sobre el Estado de la Región en Desarrollo Humano Sostenible, Evelyn Villarreal Fernández, considera que la crisis económica de Estados Unidos no impactará de manera drástica los volúmenes de remesas hacia Nicaragua, porque al menos el 26 por ciento de éstas procede de diferentes países.
Villarreal explicó que una de las ventajas de Nicaragua, “que no pasa en otros países del Istmo”, es que su migración no sólo está focalizada en Estados Unidos, sino también hacia El Salvador, Costa Rica e incluso Panamá “donde la construcción está en auge”.
“Así que a lo mejor el efecto se minimiza para Nicaragua, porque las remesas no sólo vienen únicamente de Estados Unidos, sino que también vienen de la zona intrarregional”, añadió.
La especialista también descartó que los volúmenes de exportaciones hacia el mercado estadounidense vaya a ser golpeado severamente, al señalar que “la crisis en Estados Unidos es en el sector financiero y eso no significa que ellos van a dejar de comprarle al resto del mundo; es una crisis focalizada en el mundo financiero”.
Sin embargo, cree que “las actividades que sí podrían ser afectadas son el turismo en los países que reciben mucho turismo estadounidense, porque los estadounidenses dejarían de pasear tanto y buscarían cómo minimizar sus gastos, pero aún es muy prematuro para medir los efectos”.
La experta valoró la importancia de consolidar los mercados de exportación existentes, así como la necesidad de agilizar la apertura de nuevos destinos comerciales, como la Unión Europea (UE).